Familia Dominicana
HERMANAS MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO
SUPERIORA GENERAL
Hna. Dominga Esther Garro Pérez
Casa generalicia: General Kirkpatrick, 44 - 28027 MADRID
Tel.: (91) 367 36 71; Fax: (91) 377 36 14
E-mail: rosmicascog@planalfa.es
Provincia de Santo Domingo
Casa Provincial:
Timoteo Domingo, 42, 31 A 28017 MADRID
Tel.: (91) 367 23 37; Fax: (91) 367 23 37
Fundadas en 1918 por Mons. Fray Ramón Zubieta y Les, O.P., y la M. Ascensión Nicol Goñi, O.P.
De derecho pontificio desde 1931. Fines: Evangelización a los más necesitados.
MISIONERAS DOMINICAS DEL ROSARIO
Hemos sido fundadas en el Perú por un grupo de dominicas de clausura a las que Mons. Zubieta había llamado para hacerse cargo de la promoción de la mujer, en las selvas del Amazonas. La Congregación nació en el año 1918 y actualmente la formamos unas 950 hermanas. Como miembros de un Instituto misionero, todas nos sentimos interpeladas por la Palabra de Dios en la problemática que sustenta la humanidad, sobre todo en los países del Tercer Mundo, y asumimos una postura de conversión para dar la más auténtica respuesta al plan de Dios que se concibe y desarrolla en las diversas situaciones vividas por el hombre.
Vivimos nuestra consagración en fraternidad, dentro de la Congregación. Nos reune el especial carisma que el Espíritu de Cristo suscitó en nuestros fundadores y del cual nos sentimos continuadoras: EVANGELIZAR A LOS POBRES EN AQUELLAS SITUACIONES MISIONERAS DONDE LA IGLESIA MAS NOS NECESITE y en colaboración con todos los hombres de buena voluntad. Trabajamos también en las iglesias locales que ya se bastan a sí mismas, cuando es necesario, para los servicios especiales de la Congregación: la formación de sus miembros, la acogida a las hermanas que han agotado su vida en el trabajo apostólico, y para cubrir las exigencias de un mejor servicio a la Congregación.
Actualmente estamos presentes en los siguientes países: Perú, Ecuador, Bolivia, Chile, República Dominicana, Puerto Rico, Guatemala, Colombia, Macau, Formosa, Filipinas, Australia, India, Azores, Mozambique, Angola, Zaire y Camerún.
Concebimos nuestra identidad esencial de misioneras dominicas del Rosario, como una vida informada por la contemplación, la liturgia en la que celebramos nuestra fraternidad, el estudio y la devoción a María, proclamando el Evangelio para contribuir a la construcción del Nuevo Reino basado en el amor, la fe y la esperanza, a fin de que los hombres sean cada vez más humanos y más creyentes.
Dentro de la Congregación, cada Provincia que abarca las comunidades de uno o varios países más o menos afines, y descubriendo las acciones concretas que tiene que llevar a cabo de acuerdo con la realidad donde desarrolla su apostolado según los medios y recursos humanos con que cuenta, tiende hacia unas metas comunes para toda la Congregación, en cada uno de los aspectos que abarca nuestra identidad religiosa-misioneras-dominicana:
En 1a vida consagrada en común, impulsando la comunidad a una auténtica vivencia de fe y de relaciones interpersonales profundas, para lograr la fraternidad evangélica y buscando un mayor contacto y parti-ipación con ambientes y personas necesitados que nus lleve a exigirnos una mayor auten'i1-;dad en nuestro vivir.
En el campo de nuestra acción apostólica, siguiendo el ejemplo de Cristo que vino a «anunciar a los pobres 4a Buena Noticia, a proclamar la liberación a los cautivos, a dar la vista a los ciegos y a poner en libertad a los oprimidos», lo que nos lleva al compromiso de anunciar y celebrar la presencia de la salvación de Cristo y a denunciar las situaciones y estructuras de pecado que impiden la marcha de los hombres hacia la comunión con Dios y con los hermanos. Nos lleva también a potenciar la preparación personal, procurando que cada hermana tenga criterios objetivos propios frente a la realidad y a los signos de los tiempos, para que a la luz de la fe asuma un compromiso de inserción.
En el nivel de formación, mantenemos como objetivo la realización integral de la persona de acuerdo a su opción religiosa-misionera-dominicana, y a los campos en los que se ha desenvolver su tarea concreta.
Dentro de nuestro sistema de gobierno, consideramos la autoridad como servicio al grupo, a la comunidad de fe que vive en permanente actitud de búsqueda, de diálogo y entrega. Todas ~las hermanas elegimos democráticamente a las que han de prestar este servicio.
Y así, en este contexto de vida, y queriendo responder a los deseos de la iglesia, continuamos en la búsqueda, comprometidas a crear estructuras nuevas, más humanas y fraternas, a fin de conseguir un mejor servicio apostólico en el trabajo por el Reino.