Familia Dominicana

HERMANAS DE LA CARIDAD DOMINI­CAS DE LA

PRESENTA­CION DE LA SANTISIMA VIRGEN

 
 
Casa madre: "Grande Bretèche"
15, Quai Portillon
37081 TOURS - Cédex 2 (Francia)
Tel.: 00-33 2 47625900
Fax: 00-33 2 47625975
 
SUPERIORA GENERAL
Hna María Fabiola Velásquez Maya
 
Casa generalicia: Vía Valdieri, 4
00135 ROMA (Ita­lia)
Tel.: 00-39-06 331 27 82; Fax: 00-39-06 331 29 43
E-mail: dopresec@tin.it
 
Provincia de España
Provincial: Hna. Mª de los Ángeles Grau Hoyos
 
Casa provincial:
Rosellón, 240 - 08008 BARCELONA
Tel.: (93) 215 85 07
Tel. y Fax Superiora Provincial: (93) 215 85 92
E-mail: hcdpes@planalfa.es

 DOMINICAS DE LA PRESENTACION

Dourdan, capital del antiguo Hurepoix (hoy Seine­et-Oise, diócesis de Chartres) vio nacer a nuestra Fun­dadora, Mario Poussepin, el 14 de octubre de 1653, en el mismo año que terminaba en Francia la segunda guerra de la Fronda. Reinaban, pues, en el país, como más tarde diría la Madre, «la miseria, la ignorancia y el libertinaje».
La familia de los Poussepin era profundamente cris­tiana. Tuvieron siete hijos, cinco de los cuales murie­ron prematuramente. María, educada por las Herma­nas de la Instrucción Cristiana, crecía piadosa, seria y caritativa. Después del fallecimiento de su madre (1675) y de su padre (1683), quedó a su cargo el her­mano menor Claudio, a quien tuvo que educar y pre­parar para la vida. Lo hizo maravillosamente.
Era la época del maquinismo. Colbert, ministro de Luis XIV, con el visto bueno del rey introdujo en el castillo de Madrid -situado en el linde del Bois
de Boulogne, en París- muchos telares, para hacer medias de lana, importados todos de Inglaterra. En dicho castillo aprendían a trabajar unos privilegiados. Estos, a su regreso a las provincias, enseñaban a otros. Marie Poussepin y su hermano montaron una manu­factura y llegaron a tener en su casa una veintena de jóvenes de 18 a 20 años. Hacían con ellos un con­trato de trabajo: se obligaban a enseñarles catecismo, lectura, escritura y el trabajo de máquina. La Madre hizo con estos aprendices un apostolado muy bueno. En 1691 expiró el contrato con su hermano. Marie Poussepin quedaba libre. Por aquel entonces fue a Dourdan a predicar el adviento el P. Mespolié, domi­nico, gran misionero de la Beauce, que conoció a la Madre y le ayudó a realizar el ideal de su vida: la consagración a Dios y al hermano pobre, es decir, remediar los males de su tiempo. Antes de marchar de Dourdan estuvo casi dos años retirada cuidando a una pobre mujer enferma hasta su muerte. Entre tanto el P. Mespolié volvió varias veces a Dourdan, fundó una fraternidad de Hermanas Terciarias domi­nicas y recibió en ella a nuestra Madre.
Entre el 13 de septiembre y el 9 de febrero de 1696, la Madre se fue a Sainville a empezar pobremente, en una casa a la entrada del pueblo, la Congregación que llegaría a extenderse a todas las partes del mun­do, excepto Oceanía.
Como antaño había agrupado a los aprendices, pron­to reunió varias jóvenes y con una de ellas y una maestra empezó su primera escuelita. Pronto 1a casa resultó pequeña y hubo de buscarse otra más espa­ciosa. La Madre quiso asentar su obra sobre sólidas bases y tenemos un documento del 13 de noviembre de 1697 que dice que «quiere fundar una comunidad de la Tercera Orden de Santo Domingo para utilidad de la parroquia, instruir a la juventud y servir a los pobres enfermos». Son éstas sus palabras y resumen nuestro plan de vida. Firman ella, el P. Mespolié, el cura de Sainville y Noelle !','?essard, su primera com­pañera.
En marzo de 1724, tras varias instancias a la Corte y el testimonio de los obispos de Meaux, Chartres y Orleáns, el rey Luis XV aprobó el Instituto con una carta personal a nuestra venerable Madre. Para re­gistrar este permiso real se requirió la opinión de las habitantes de Dourdan y Sainville -una especie de voto personal-, en un escrito pintoresco que retrata bien el campesino de aquella época.
Faltaba la aprobación de la Iglesia. En 1738 fueron presentados al obispo de Chartres nuestras primeras Reglas. El las examinó y quitó todo rastro dominica­no. Así quedamos «Hermanas de la Caridad de Sain­ville», lo que dolió a nuestra Fundadora. Murió con esta pena, el 24 de enero de 1744, dejando fundadas 15 casas y viendo su obra exenderse rápidamente, por­qu,2 con ella había dicho, «la piedad de las primeras atrajo a otras».
En 1793 llegó la revolución francesa y con ella la dispersión de la comunidad y el pillaje del convento. Algunas hermanas continuaron en los hospitales du­rante la época del terror. Pasada la tormenta, en 1808, se reorganizó la comunidad en Janville. De ahí se trasladó a Tours que fue casa generalicia durante va­rios años. Actualmente la tenemos en Roma.
En 1867 la Congregación se estableció en España, concretamente en Arenys de Mar. Siguieron Figueras, Barcelona, Mallorca, etc. A Mosúl y Bagdad llegó tam­bién la Presentación en 1873 a una Misión de los do­minicos y el mismo año a Colombia, misión de tanto arraigo que tenemos allí cuatro Provincias.
E1 13 de mayo de 1928, terminados los trámites en vistas a la unión dominicana, !la aprobación definitiva de nuestras constituciones da a la Congregación de hermanas de la caridad DOMINICAS su verdadero puesto en la Iglesia.
 
 
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