Casa de San Alberto Magno

Fund.: 1982
Pouet de Sant Vicent, 1
46003 VALENCIA

Tel.: 96 352 84 81; Fax: 96 352 68 05


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 Comunidad:

  • Fr. Vicente Botella Cubells, Superior
  • Fr. Manuel María Gómez Cacho
  • Fr. Alfonso Esponera Cerdán, Maestro de Estudiantes
  • Fr. José Antonio Heredia Otero
  • Fr. Antonio Gómez Gamero

     Estudiantes

  • Fr. Manuel Díaz Díaz
  • Fr. Alejandro López Ribao
  • Fr. Julio César Carpio Gallego
  • Fr. José Rafael Reyes González
  • Fr. Vicente Benedito Morán
  • Fr. David Lana Tuñón
  • Fr. Juan Franco Pérez
  • Fr. Vicente Niño Orti
  • Fr. Moisés Pérez Marcos

 

Casa "San Alberto Magno"

Los dominicos estamos en la Casa Natalicia de San Vicente Ferrer por el pleno del Ayuntamiento de la ciudad celebrado el 11 de enero de 1915 en que se acordó por unanimidad entregarles la capellanía de esta Casa Natalicia. Desde entonces hemos venido atendiendo a los numerosos fieles que cotidianamente vienen a venerar al santo Patrono valenciano en su casa natalicia. En 1982 la comunidad de San Alberto Magno situada en la calle Zarra nº 13 de Valencia y formada por varios profesores de la Facultad de Teología, se trasladó a esta casa. Posteriormente, en 1988 pasó a ser Casa de Formación y residencia de los Estudiantes dominicos de la Provincia de Aragón, a los que posteriormente se incorporaron los de la Provincia de Andalucía y con el correr de los años del resto de entidades dominicanas de España, siendo a partir de septiembre de 2009 el Estudiantado (de filósofos y teólogos) Interprovincial de la Junta Ibérica de Provincias (JIP).

Desde esta plataforma intenta ser no sólo un lugar vicentino, sino también un centro de vida dominicana (oración-estudio-apostolado), con un talante de apertura a los problemas e interrogantes del hombre de hoy. Además está abierta a todos aquellos que se interroguen acerca de su posible vocación dominicana.

Horario de la Comunidad

  • 8:00 h. Laudes
  • Estudio, Actividades apostólicas
  • 13:45 h. Oración de sexta
  • 14:00 h. Comida
  • 14:30 h. Recreación
  • 15:00 h. Descanso
  • Estudio, Actividades apostólicas
  • 20:30 h. Vísperas y Eucaristía conventual
  • 21:30 h. Cena
  • 22:00 h. Recreación, Descanso

La Portería está abierta de lunes a viernes de 10:00 h. a 13:30 h. y de 17:00 h. a 20:30 h.

Horario de la Iglesia

De Lunes a Viernes

  • 8:00 h. Laudes
  • 10:00 h. a 13:30 h. la Iglesia permanece abierta
  • 17:00 h. a 20:30 h. la Iglesia permanece abierta
  • 20:30 h. Vísperas y Eucaristía conventual

Sábados y vísperas de fiesta:

  • 20:00 h. Eucaristía

Domingos y Fiestas:

  • 13:00 h. Eucaristía
  • 20:00 h. Eucaristía

Confesiones: media hora antes de la celebración de las Eucaristías.

Para cualquier encargo de lunes a viernes en la Portería: 10:00 h. a 13:30 h. y de 17:00 h. a 20:30 h.

En nuestra casa encontrarás:

  • Un espacio de encuentro contigo mismo, de encuentro con otros, de encuentro con Dios.
  • Un espacio donde compartir y vivir la fe cristiana.
  • Un espacio de acogida y hospitalidad.
  • Un espacio de Dios, donde compartir la mesa
  • Un espacio donde reflexionar sobre el mundo desde una visión cristiana.
  • Tu propio espacio

Instituciones

El Centro de Estudios sobre San Vicente Ferrer

El dominico san Vicente Ferrer (1350-1419) está íntimamente unido a la historia de Valencia y a su proyección universal.

El Centro fue creado en 1984 por la Provincia Dominicana de Aragón con la colaboración del Ayuntamiento de la ciudad de Valencia, y pretende llenar una doble exigencia: profundizar los numerosos aspectos de su vida y obra, así como de su proyección, que están necesitados de una labor de investigación; y presentar a todos los niveles la figura de este valenciano universal.

Objetivos:

  • actualización permanente de la base de datos bibliográficos y de la Biblioteca especializada sobre temas vicentinos, gracias a la adquisición de libros y documentos relacionados con el santo.* organización de Semanas de estudios, ciclos de conferencias y mesas redondas sobre San Vicente Ferrer.
  • apoyo y colaboración en actividades y publicaciones sobre la vida y obra del santo.


Director: Alfonso Esponera Cerdán, op     Enviar un mensaje
Pouet de Sant Vicent, 1 Teléfono: 96 352 84 81
46003-Valencia


Y las siguientes actividades:

  • En el ámbito de la contemplación:

IPAC Es una escuela de maduración y personalización en la fe. Es un abrirse a los horizontes increíbles de la oración contemplativa del misterio cristiano.
Reuniones de los grupos: los miércoles a las 18 hs. y a las 20 hs..

  • En el ámbito ecuménico:

Oración Ecuménica. Miembros de distintas confesiones cristianas nos reunimos para orar siguiendo eso que dice el Evangelio de Juan: “Que todos sean uno”. Los martes últimos de cada mes a las 19 h.

  • Para vivir la fe en comunidad:

Además de nuestras celebraciones litúrgicas, para jóvenes dentro del Movimiento Juvenil Dominicano (MJD), acompañamos las Comunidades “Socarraets” y "Dalit", que caminan en búsqueda de la Felicidad al modo de Domingo de Guzmán.

  • En el ámbito de lo social:

La predicación del Evangelio llega hasta las capas más pobres de nuestra ciudad. Por ello como Familia Dominicana nos encontramos en: pastoral penitenciaria de Picassent, los sin techo…

Además desde la casa se trabaja acompañando a grupos de matrimonios (Equipos de Nuestra Señora), a jóvenes en la catequesis de confirmación, a jóvenes en su proceso de discernimiento de la vocación y, por supuesto, escuchando a todo aquel que se acerca a la puerta pidiendo una palabra de acogida...

  • En el ámbito cultural:

Con la idea de llevar la Teología a la calle, la comunidad puso en funcionamiento el Aula de Predicación de San Vicente Ferrer. Un aula de predicación y formación en la fe cristiana enfocada a agentes de pastoral, catequistas y todos aquellos interesados en la Teología, así como en el conocimiento de la vida y obra de San Vicente Ferrer.

  • En el ámbito intelectual:

La Facultad de Teología de San Vicente Ferrer (c/ Cirilo Amorós, 54) de la que muchos de los miembros de la comunidad son profesores y alumnos

 Descripción de la casa

Construido en 1950, este edificio forma ángulo entre las actuales calles del Mar y a la del Pouet de sant Vicent. La fachada de la calle del Mar tiene a su izquierda una puerta de arco de medio punto, con hojas de madera. En lo alto se abre una ventanal dividido por dos delgadas columnas. En su parte derecha se abren dos ventanas con re¬jas de barras de hierro cruzadas diagonalmente que corres¬ponden a la planta baja, y otras dos ventanas perte¬necientes a la segunda planta. En la esquina de las dos calles mencionadas, se alza una torre de sillería, con tres ventanas correspondientes a los diver-sos pisos y con troneras en su parte superior. La fachada de la calle del Pouet es muy parecida a la que acabamos de describir, aunque un poco más reducida. La puerta se halla en el centro aproxima¬damente y a cada lado hay ventanas de diversos tamaños. A lo largo de todas las fachadas corre una galería, como es típico en algunos palacios de la Valencia antigua, que en este caso se compone de arcos rebajados, sobre los que está el alero.

La puerta de la calle del Pouet de Sant Vicent da a un zaguán, que antes de 1950 era un patio abierto y aho¬ra es un espacio cubierto. Las paredes tienen una bella decoración de azulejos historiados valencianos de estilo rococó que, entre decorativas piezas vegetales, muestran diversas escenas vicentinas, de las cuales hablaremos más adelante. En la pared de la izquierda hay una gran puerta de madera que da acceso a los pisos superiores, ocupados por la Comunidad de religiosos dominicos.

En la pared del fondo hay una ancha pila de piedra con cuatro grifos, de donde salía el agua del “Pouet”. Este pozo dejó de manar hacia 1975, al ser cortada la vena de agua que lo surtía cuando se construyó un edificio en la actual Plaza de Tetuán. A partir de entonces el agua procede del suministro general de la ciudad, ben¬decida con la bendición de san Vicente. A la derecha de la pila se ve en la parte superior una hornacina, debajo de la cual unos azulejos reproducen una antigua inscripción relativa a la epidemia de cólera que padeció la ciudad en 1854. Más abajo hay una puerta con armazón de madera con entrelazos de hierro forjado, que da acceso al semisótano donde se halla el "Pouet" (pocito). Ocupa el rincón inmediato a la entrada. El brocal es de piedra con hierros de forja, todo ello de los años en que se construyó la actual Iglesia. La estancia, más bien baja, tiene la techumbre sostenida por varios pilares de piedra, de los cuales es antiguo el que se halla exento en el centro. El suelo está formado por pequeñas baldosas rectangula¬res, que mues¬tran en azul el escudo gótico de la Ciudad, combinadas con "alfardons" en el color natu¬ral de los ladrillos. Esta pieza se halla comunicada con otra, que recibe luz por una ventana que da a la calle del Pouet. Tiene una rudimentaria bóveda de medio cañón, está pavimentada con azu¬le¬jos que imi¬tan a los del siglo XVIII, en combinación con grandes ladrillos rojos y ostenta un bello zócalo de a¬zulejería de estilo dieciochesco, en bella y castiza combinación de los llamados "mocadorets" y motivos florales.

Regresemos al vestíbulo superior. A la izquierda de la pila una puerta da paso a un breve atrio, de cierto carácter gótico, a cuya derecha se abre una pequeña capilla situada en el lugar donde según la tradición nació el santo. Cuatro escalones conducen hasta ella, ya que está en un nivel más elevado. Una verja de hierro delimita la cámara, cubierta por bóveda de crucería y tiene un retablo de madera, de Francisco Hurtado Soto, inaugurado en 1955. Este artista, ade¬más de los elementos puramente ornamentales, colocó a la izquierda, de arriba abajo, dos relieves que re¬producen la profecía del santo a Alfonso de Borja, el futuro Papa Calixto III y que es quién lo canonizaría el 29 de junio de 1455, y el bautizo del mismo Vicente Ferrer celebrado el 23 de enero de 1350; en el centro, un escudo: una herradura, símbolo del "ferrer", el herrero, sobre un fondo blanco y negro, los colores del hábito de los dominicos; a la derecha situó otros dos relieves en los que se ven el santo predicando, acaso durante el Compromiso de Caspe el 29 de junio de 1412, y el Ángel del Apocalipsis (Apocalipsis 22,16), con el que muchas veces se le representa.

Este retablo enmarca un hermoso cuadro del reconocido pintor valenciano Vicente López (1772-1850), discípulo de Goya, pintado en 1808. Esta obra es un óleo sobre lienzo que mide 2'20 por 1'30 metros. Quizá no abundan tanto en ella los esplendores cromáticos como en otras del mismo autor. Pero sí toques realistas que no son habituales en sus producciones: además de los detalles con que está trabajado el personaje de la mujer que sostiene en su regazo al recién nacido, la "caireta" del primer plano, las tijeras, el ovillo de hilo, la canasta y los pliegues y volúmenes de los diversos paños, etc.. La composición de las figuras es bastante frecuente en los Nacimientos del Niño Dios. En el primer plano está la señalada silla y cesta de ropa; en el segundo, está el grupo principal: una mujer sentada tiene al recién nacido semidesnudo, el padre de pie detrás de ella lo contempla complacido y otra mujer que está junto a ellos también lo mira arrobado; en un tercer plano está la estructura de la habitación que tiene dos grandes aperturas laterales: una de ellas es una ventana por la que entra un fuerte y brillante rayo de luz así como unos angelitos, y la otra es una puerta a través de la cual se ve a la madre atendida por una mujer en su lecho de parto.

Por último se pasa a la Iglesia, de estilo neogótico y planta octogonal regular de dos cuerpos. El primero está determinado por arcos de gran abertura, alguno de los cuales se halla cegado. En el segundo vemos a cada lado tres arcos ojivales unidos y con celosías de madera, teniendo en su parte su¬perior una pequeña ventana circular calada. Terminando todo el conjunto en una bóveda estrellada de nervaturas. Los arcos, pilares y columnillas son de piedra, el resto de cemento. Su pavimento es de losas de mármol de diversos colores, destacando en el centro sobre una losa de mármol blanco, el escudo de los dominicos.

El retablo del altar, en madera tallada y patinada, es de estilo gótico y obra del escultor valenciano contem¬po¬ráneo Vicente Rodilla Zanón, así como también la imagen de san Vicente que lo preside, talla en madera, realizada en estilo neobarroco, presentándolo en actitud de predicar. Todo ello fue inaugurado y bendecido el 30 de enero de 1955, V Centenario de su canonización. El púlpito, a la iz¬quierda del altar, es obra del ya mencionado Francisco Hurtado Soto, y es una réplica en madera de la "trona" de piedra que utilizó "el Pare Vicent" en sus predicaciones en la Catedral valenciana, donde aún se conserva a la izquierda de su Altar Mayor.

Nuestros Antepasados

San Vicente Ferrer (1350-1419)

Con San Vicente Ferrer la Provincia dio a la Iglesia, en el denominado «otoño de la Edad Media», una de las figuras más destacadas de todos los tiempos en el campo de la predicación. Nació en Valencia en 1350, precisamente en este mismo solar sobre el que se asienta nuestra comunidad, inmediatamente después de la «Peste Negra».Ingresó tempranamente en el Convento de Predicadores de su ciudad natal (1367); pocos meses después de su profesión como religioso, fue enviado a cursar Lógica al Estudio General de Barcelona (1368); enseñó esta materia en el Estudio Provincial de Lérida (1370-1372); aquí estudió también Naturales; tuvo como formador a fr. Tomás Carnicer, hombre insigne en santidad, del que San Vicente hará, pasado el tiem¬po, elogio en su predicación. Fue destinado de nuevo al Estudio General de Barcelona para cursar Sagrada Escritura y Teología (1372-1376); enseñó Naturales en dicho Convento; en esta primera etapa de su for¬mación compuso dos opúsculos filosóficos -De suppositioni¬bus dialecticis y Quaestio solemnis de unitate universalis-; en 1376 fue asignado a estudiar Teología al Estudio General de Toulouse.El Cardenal Pedro de Luna, que participó, tanto en la elección de Urbano VI como en la contraelección de Clemente VII, le encargó predicar en Valencia a favor de la legitimidad de este último.

En 1379 lo eligieron Prior de su Convento de Valencia, pero renunció al año siguiente; en 1380 escribió un tratado sobre el Cisma -Tractatus de Moderno Schismate-, que dedicó al rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso; en 1381 predicó la Cuaresma en Valencia.
Con el mencionado Tratado sobre el Cisma pretendía convencer al rey de Aragón de que el Papa legítimo era el de Avignon, es decir, Clemente VII, pues Pedro IV se mantenía neutral. El Cardenal le pidió que le acompañara en sus visitas a las Cortes de Castilla y Aragón, con el fin de inclinar a los monarcas a favor de Clemente VII.

San Vicente volvió a Valencia y en 1385 fue nombrado Pro¬fesor de Teología en la Escuela catedralicia. En este oficio magistral pasa San Vicente seis años, probablemente los más tranquilos, los más fecundos de su docencia escolar, pero sin abandonar la predicación. Se sabe que en 1386 predicó la Cuaresma en Segorbe; en 1389 fue nombrado Maestro en Teología y Predicador General. Renunció a su cátedra en la Seo de Valencia en 1390; le sucedió fr. Antonio Canals; en 1392 fue nombrado confesor de la reina Violante, esposa del rey Juan I.

Pedro de Luna, elegido Papa con el nombre de Benedicto XIII, le llamó a la Corte pontificia de Avignon en 1396; vivió dos años en la Curia, como Capellán, Confesor del Papa y Penitenciario apostólico. Pero su salud se resintió gravemente y, en el curso de la enfermedad, tuvo una experiencia espiritual que para él fue decisiva: Cristo, acom-pañado de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís, le encargó ir por el mundo a predicar el Evangelio; fue él mismo quien lo relató en carta a Benedicto XIII. En 1398 consiguió permiso para resi¬dir en el Convento dominicano de la ciudad.

El 22 de noviembre de 1399 se despidió del Papa quien, al año siguiente -1400-, retendrá en Avignon al hermano de San Vicente, el cartujo fr. Bonifacio Ferrer, cuando regresaba de participar en el Capítulo general en la Gran Cartuja de Gre¬noble; le prestó un gran apoyo en su condición de jurista.

San Vicente comenzó a predicar dentro del condado Vene¬sino; iba en calidad de Legado de Cristo -Legatus a latere Christi-, y con amplios poderes de Benedicto XIII. Siguió predicando por la Provenza: en los entornos de la Gruta de Santa María Magda¬lena -la Saint Baume-, Saint Trophime d"Arlés, Aix-en-Provence, Marsella (finales de 1400 y comienzos de 1401). Su celo por la salvación de las almas le impulsó a entrar en el Delfinado, Saboya, Piamonte, valles de los Alpes.

Dio cuenta al Maestro de la Orden de sus correrías apostólicas y del espíritu con que las realizaba. Al referirse al Piamonte escribía al citado Maestro de la obediencia de Avignon, Juan de Puynoix: «Recorrí la diócesis de Turín, visitando por orden cada una de las localidades y predicando la verdad católica en contra de los errores en que estaban sumergidas estas buenas gentes. Gracias a Dios, han recibido la doctrina con un fervor y un respeto que conmueven, cooperando el Señor con su divina gracia a mis palabras y dignándose confirmar¬las. He observado que todos estos errores, todas estas herejías procedían principalmente de la falta de predicadores, pues hace treinta años que no les había visitado ninguno, como no fueran los heréticos Valdenses, que iban de Aquilea dos veces al año. ¡Qué responsabilidad, Venerable Maestro, pesa sobre los Prelados y los que por su profesión están obligados a predicar!, los cuales, ¡ah!, prefieren estar en las grandes ciuda¬des, en donde tienen buenas habitaciones con todas las como-didades, mientras se pierden las almas por las que murió Jesucristo.»

Escribe esta carta desde Ginebra, el 17 de noviembre de 1403. Decía también en ella que se disponía a pasar a Lausana, donde las gentes adoraban públicamente al Sol: «Según dice el Obispo -añadía- que ha venido dos o tres veces a pedirme que vaya, hay en los límites de Alemania y Saboya ciudades enteras pobladas de herejes.»

En marzo de 1404 se hallaba por Friburgo y sus alrededo¬res; en septiembre recorría tierras de Lyon, donde acudían miles de personas a recibir su mensaje, dispuestas a comenzar una vida nueva. Le seguían clérigos, religiosos, laicos, nobles, ricos y pobres, que formaban una «Compañía», o familia espiritual; algo parecido había ocurrido un cuarto de siglo antes en torno a la dominica Santa Catalina de Siena y con otros predicadores itinerantes como él.

A partir de noviembre de 1405 recorre San Remo, Savona, Génova. Sobre el modo de predicar escribía el Rector de la Universidad de París, Nicolás de Clemanges, desde la ciudad de Génova y en este año 1405: «Nadie mejor que él sabía la Biblia de memoria, ni la entiende mejor, ni la cita más a propósito. Su palabra es tan viva y tan penetrante, que inflama, como una tea encendida, los corazones más fríos [...] Para ha-cerse comprender mejor se sirve de metáforas numerosas y admirables, que ponen las cosas a la vista [...] ¡Oh si todos los que ejercen el oficio de predicador, a imitación de este santo hombre, siguieran la institución apostólica dada por Cristo a sus Apóstoles y a los sucesores! Pero, fuera de éste, no he encontrado uno sólo». Con frecuencia sus sermones eran tomados por escrito; después se multiplicaban las copias de las que quedan numerosas muestras por los archivos y bi¬bliotecas de Europa; con la imprenta comenzaron las múltiples ediciones.

Hacia 1407 se fecha la redacción de su Tratado de la vida espiritual, su obra más conocida y difundida a lo largo de los siglos.

Hasta 1408 estuvo por el norte de Italia (Piacenza, Milán) y zonas de Francia; en octubre se hallaba en Marsella. Después entra de nuevo en España, de donde había salido hacía doce años. En la primavera de 1409 se le localiza en Gerona -predica en la escalinata y plaza cercana a la iglesia de Santo Domingo-, pacifica a los habitantes de Vic y su comarca; su itinerario sigue hacia Manresa, Lérida (dic. 1409), Barcelona, Tarragona, Montblanch, Tortosa (mar. 1410), Morella, Catí, San Mateo, Valencia (jun.-ag. 1410), Teulada, Denia, Liria, Albaida, Játiva, Alcoy, Orihuela, Murcia, Lorca, Chinchilla (mayo 1411), Albacete, Toledo, Valladolid, Tordesillas, Medina de Rioseco (en. 1412), Zamora, Salamanca (feb.-mar. 1412), Segovia, Plasencia. Son sólo algunas ciudades o poblaciones de las muchas que evangelizó en este período.

El 12 de abril de 1412 entraba en la ciudad de Caspe para mediar en el pleito sucesorio que se planteó a la muerte de Martín I el Humano. Fue elegido representante de Valencia, junto con su hermano fr. Bonifacio y Giner Rabasa, a quien más tarde sustituyó Pedro Bertrán. El 28 de junio se hizo pública de manera solemne la sentencia final a favor de Fernando de Antequera, infante de Castilla, -Fernando I-. Desde Caspe envió Bonifacio Ferrer una carta a los Jurados de Valencia en que decía que su hermano, el Maestro Vicente, predicaba todos los días a mediodía en la plaza. Concluido el «Compromiso de Caspe» se desplazó «de ciudad en ciudad, de villa en villa, de castillo en castillo, procurando el honor de Dios», como recordaba él a sus oyentes que hacía en su tiempo Jesucristo.

Pasó a Alcañiz, Castellón (verano de 1412), Lérida, Balaguer, Sagunto (26 nov. 1412), Valencia (29 nov. 1412); predica la Cuaresma de 1413 en su ciudad natal, San Mateo, Tortosa, Mallorca (ag. 1413), Tortosa (en.-feb. 1414); aquí participa en una disputa, es en esta época cuando se le atribuye la redacción de un «Tratado contra los judíos»; en mayo de 1414 estaba en Tamarit, Daroca (jun. 1414). En julio del mismo año se encontraba en Morella; se hallaban también allí Benedicto XIII y el rey Fernando I de Aragón; el Papa Luna no aceptó entrar por la vía de la renuncia para dar unidad a la Iglesia; el Cisma por en¬tonces se había enredado aún más; se disputaban la primacía sobre la Iglesia tres Papas: Gregorio XII, Benedicto XIII y Juan XXIII.

En el Archivo de la Catedral de Valencia se conserva una Biblia anotada por el Santo que le acompañó en sus viajes por lo menos hasta 1414. San Vicente estaba en Zaragoza el 1° de noviembre de 1414, día en que se abrió el Concilio de Constanza (1414-1418). Entre otros lugares en que predicó podemos recordar: Calatayud, Graus (jun. 1415), Barbastro, Ainza (jul. 1415), Benabarre, Cervera-donde se recuerda que Santo Domingo le confortó para los duros combates que todavía le esperaban-, Santa Coloma de Queralt, Coblliure, Perpignan (verano 1415). Hasta esta última ciudad llegó por entonces el emperador Segismundo, representantes del Concilio de Constanza y el rey Fernando I de Aragón -que estaba muy enfermo-, para negociar la renuncia de Benedicto XIII; éste, sin embargo-, no hizo nada por la unidad. E16 de enero de 1416 fr. Vicente Ferrer anunció en la Catedral de Perpignan la sustracción de la obediencia del rey de Aragón al Papa Luna.

Pidieron a San Vicente con insistencia que fuera al Conci¬lio de Constanza, pero él se sentía urgido de manera irresisti¬ble a continuar la evangelización de los hombres de su tiem¬po. Estuvo en Dijon y después recorrió lugares del mediodía de Francia, que tantos recuerdos de Santo Domingo traían a su memoria: Narbona, Beziers, Castelnaudary, Toulose, Pamiers, Caramán, Alby (antes de Pentecostés de 1416).

Un testigo escribía: «El Santo era viejo, débil y pálido; pero después de decir la misa y cuando predicaba parecía joven, en buen estado de salud, ágil y lleno de vida.» Se internó en la Auvernia, región central de Francia; estuvo, entre otras ciuda¬des, en Rodez, Le Puy (oct. 1416); pasó a la zona de Dijon, Besançon, Nevers, Bourges, Tours; entró en la Bretaña y en esta región transcurrirá los catorce últimos meses de su vida desde el 8 febrero de 1418. Falleció en Vannes el 5 de abril de 1419, a los 69 años de edad.

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