Predicadores y Colegio "Cardenal Xavierre". Zaragoza
Convento de Predicadores y Colegio "Cardenal Xavierre"
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Fund.: 1219 y Rest.: 1942
Plaza de San Francisco, 15
50006 ZARAGOZA
Direcc. postal: Apartado 2125.
Comunidad
Fr. Ricardo López López,
Lic. Teol., Lic. Geog. e Hist. Prior
Fr. Antonio Gelabert Fullana,
Lic. Fil.
Fr. Luis María Heras Valer
Fr. Miguel Sureda Sureda,
Lic. Fil.
Fr. Emilio Barcelón Maicas,
Lic. Teol., Dr. Der. Can. Subprior, Lector Conventual
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Tel.: 976 79 11 30;
Fax: 976 35 26 91
E-mail: colegio@xavierre.com
Fr. Mario Martín Alonso,
Lic. Teol., Lic. Filolog. Rom.
Fr. Jesús Azagra Dúcar,
Lic. Teol., Lic. Filolog. Hisp.
Fr. Fermín Ruiz Andrés,
Hermano Cooperador
Fr. Félix José Javier Casanova Monge,
Lic. Teol.,Técnico Superior en Artes Plásticas y Diseño, Lic.Filolog.Hisp.
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Presbíteros ...............................................8
Hermanos Cooperadores .............................1
Total ...................................................... 9
NUESTRA PRESENCIA EN ZARAGOZA
La presencia de los dominicos en Zaragoza data oficialmente del 1219, y cuenta una tradición respetable que su fundación fue obra personal de santo Domingo a su paso por la Ciudad del Pilar y fruto de su predicación en ella. Ubicados en un principio en la evocadora ermita conocida como del Olivar, llamada la del milagro, se asentaron definitivamente a orillas del Ebro, junto a las murallas que protegían el nuevo barrio cristiano, puesto bajo la protección de san Pablo, donde construyeron el que fue célebre convento de Predicadores, representación genuina del gótico dominicano dentro del gótico aragonés. Su vitalidad se proyectó en otras fundaciones, como la de Calatayud en 1253 y Huesca en 1254. Ya en tiempos de Xavierre se fundó la institución universitaria o colegio de San Vicente Ferrer en 1584, y siendo Maestro de la Orden tuvo lugar la célebre fundación del convento de San Ildefonso.
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Desde el mismo siglo xm compartieron la actividad evangelizadora y catequética con otras órdenes mendicantes, como agustinos ermitaños y franciscanos. En conjunto se distinguieron por su intensa labor popular como pacificadores en movimientos antifeudales y frente a tumultos populares, más frecuentes de lo que cabría desear. La vida de los frailes discurría al ritmo que marcaba la sociedad de cada época. Vivieron y sufrieron los días luctuosos y gloriosos de la invasión francesa, forjando ideales cuya consecución supuso el sacrificio de muchas vidas en la defensa del sagrado don de la libertad. Sólo el hachazo de la supresión de las órdenes religiosas en España, en 1835, pudo yugular una trayectoria histórica, que prometía, aún, muchas y grandes cosas. Los Frailes Predicadores tuvieron que esperar hasta el año de 1942, en que, gracias a incansables gestiones, constancia de fibra aragonesa, y nunca desmentida esperanza, pudieron volver a ocupar un lugar en una Zaragoza abierta a otros muchos campos, que ofrecían amplias posibilidades de instaurar glorias pasadas en tiempos presentes.
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SIGUIENDO LA HUELLA DEL CARDENAL XAVIERRE
Para preservar la memoria de su vida y de su obra, los hermanos dominicos de Xavierre promueven desde el año 1943 en Zaragoza un gran centro de estudios -Colegio Menor de Enseñanza y Colegio Mayor Universitario- que llevan su nombre. No es fácil llegar desde 1608 hasta 2008. Pero Xavierre contribuyó a forjar una obra de dimensiones gigantescas que está hoy más pujante que nunca. Muchas generaciones de alumnos y de profesionales asumen con orgullo en sus vidas la impronta y las señas de identidad que les aportó el Carácter Propio del Colegio Cardenal Xavierre y que recoge los mejores anhelos y esperanzas de su titular.
Por otra parte, aunque se trate de un personaje poco conocido, miles de universitarios y universitarias siguen en la actualidad -aun sin ser conscientes de ello- la estela de los valores de Xavierre y de otros muchos quienes, añorando un mundo mejor que tenía que venir, los dejaron depositados en la tierra fértil de la madurez del siglo XVI y en la juventud del siglo XVILSu huella personal perdura hasta hoy, hasta la no menor juventud de este siglo XXLY probablemente llegará mucho más lejos, hasta donde nosotros ahora sólo vemos galaxias lejanas a millones de años luz, pero que poco a poco se irán acercando a este planeta que tanto debemos cuidar porque se lo debemos con gratitud a ellos y con generosidad a quienes nos seguirán.
MISION EVANGELIZADORA DE LA COMUNIDAD
NUESTROS ANTEPASADOS
EL CARDENAL XAVIERRE
LA FAMILIA XAVIERRE
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El antiguo apellido de los Xavierre, de reconocida procedencia navarra, arraigó con fuerza en tierras aragonesas. La familia de la que procede fray Jerónimo Xavierre forma parte de la rama que se aposentó en Zaragoza. Tenía a honor y gala el tener como armas los palos de gules en campo de oro, signo de profunda raigambre aragonesa, escudo que hizo suyo años después, al ser elevado a la púrpura cardenalicia, fray Jerónimo Xavierre.
Los progenitores de Jerónimo, Domingo Xavierre e Isabel Pérez de Caseda, vivían en el tradicional y popularísimo barrio de San Pablo. Tratábase, pues, de una familia bien acomodada, pero sin pretensiones de grandeza social. El padre fue Andador de la Ciudad por espacio de más de treinta años, hombre de probada integridad, honestidad excepcional, cristiano viejo y honrado a carta cabal.
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Jerónimo, el tercer hijo, nació e1 30 de diciembre de 1546, en Zaragoza. Recibió el sacramento de la iniciación cristiana en la castiza parroquia de San Pablo, donde es presumible recibiera también la confirmación en la fe e hiciera en su momento la primera Comunión. A1 mismo tiempo recibió la instrucción humanista que le correspondía por tradición familiar y aplicación personal. La proximidad de su casa familiar con el convento de los Predicadores facilitó el conocimiento mutuo a Jerónimo y los frailes, y siendo aún un adolescente ya dio muestras de vocación religiosa.
JERÓNIMO XAVIERRE Y SU VOCACIÓN DE FRAILE PREDICADOR
No contaba más que 16 años el joven Jerónimo cuando tomó la decisión que marcó toda su vida. Solicitó el hábito y profesión religiosa en Predicadores de Zaragoza. Una determinación de tal naturaleza presupone haber precedido una intensa etapa de preparación. Ante todo de formación cristiana y madurez vocacional.
En cuanto a la formación en las letras humanas, sin la cual no podía pensar en solicitar ingreso en religión alguna, la Zaragoza sexcentista poseía numerosos y acreditados centros de enseñanza a varios niveles. Era una de sus glorias y venía de tiempo inmemorial. A1 adolescente Jerónimo Xavierre no le faltaron ocasiones de frecuentar alguno o varios de ellos y hacerse con los conocimientos necesarios en latinidad, retórica y artes liberales, y prepararse para el ingreso en la Orden de Predicadores.
Jerónimo Xavierre vistió el hábito dominicano el 26 de diciembre de 1562, siendo Prior el Maestro fray Miguel Pinedo. A1 año siguiente, el día 28 de diciembre, hizo su profesión religiosa, en manos del Prior fray Tomás de Esquivel. Siguiendo la legislación vigente, fray Jerónimo se incorporó a los estudios de la Filosofía, etapa preparatoria para los estudios superiores de la sagrada Teología.
E11564 fue un año trágico para Zaragoza. La peste hizo presa de la ciudad, cobrándose tal cantidad de víctimas que pasó a los anales «con nombre de año de las muertes». Muchos religiosos que se entregaron con generoso altruismo al servicio de los apestados, pagaron su caridad con el precio de su vida.
Quienes pudieron huyeron al campo en búsqueda de aires puros. Y sobre todo se hicieron grandes esfuerzos para alejar a niños y jóvenes del peligro de contagio. Los superiores de monasterios y conventos, preocupados por la salud de los más jóvenes, tomaron medidas similares. Entre ellos el Prior de Predicadores. Como primera providencia, sacaron del convento a fray Jerónimo Xavierre y a fray Juan de España y otros religiosos jóvenes, y los enviaron fuera de Zaragoza. En esta tesitura, fray Jerónimo Xavierre, a sus 18 años, fue enviado a continuar estudios al acreditado «Estudio general dominicano de Tortosa», más conocido como «Real Colegio», fundado en 1529, y gozaba de merecida fama por la calidad y altura de su enseñanza.
ETAPA ZARAGOZANA: EL HOMBRE
. Rondaba los 30 años de edad y se incorporaba a la comunidad religiosa que le había acogido en sus filas cuando aún no había sobrepasado la adolescencia. Llegaba dispuesto a servir, contando con la mejor disposición personal y con una envidiable preparación teológica, que potenciaban sus cualidades personales, nada comunes. Blasco de Lanuza escribió: «Tenía el ingenio sutil y claro, la facilidad con que decía y declaraba las dificultades, extraordinaria, el donaire y gracia juntos con gravedad y compostura raros, en el argüir era sutilísimo y modesto..» Y el padre Urbano refuerza las cualidades apuntadas: «Tenazmente se consagró al desarrollo de su inteligencia y al fomento de su corazón. Quería luz en la frente y fuego en el pecho; quería una luz que le abrasara; y no hay más que una luz que envuelva en resplandores la inteligencia y envuelva en llamas el corazón: esa luz es la Fe.”
E1 31 de julio de 1578 juró el cargo de Consultor y Calificador del Santo Oficio de Zaragoza, lo que confirma la idea apuntada de que era ya considerado como probado teólogo.
Siguiendo el cursus o ritmo impuesto por la Orden de Santo Domingo para escalar los grados correspondientes al estudio y enseñanza de la teología, alcanzó el título de Presentado en Sagrada Teología, después de haber sido propuesto por el Capítulo Provincial de la Provincia dominicana de Aragón, en 1579, y aceptado por el Capítulo General de Roma en 1580. A1 mismo tiempo era nombrado Regente de Estudios, asumiendo toda la responsabilidad en la organización y marcha del estudio en Predicadores de Zaragoza.
El Capítulo Provincial de dicha Provincia lo promovió al grado de Maestro en 1582. El Capítulo General de Roma de 1583 1o confirmó, y fray Jerónimo Xavierre recibió la investidura de Maestro en Sagrada Teología, máximo galardón que la Orden otorga a los que se han dedicado al estudio y enseñanza de la Teología con probado aprovechamiento y general aplauso de alumnos y reconocimiento de sus colegas.
Como teólogo, el padre Xavierre había alcanzado la cima más elevada. Pero no había sido la suya una dedicación exclusivista. Su actividad docente no le impidió intercalar el ejercicio del ministerio de la sagrada predicación, en lo que tuvo también una gran aceptación popular. Su gracia personal y la densidad de su doctrina le granjearon fama merecida de gran predicador.
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PRIOR CONVENTUAL
Refiere el cronista Domingo, que «era pues ya Maestro aceptado por la Provincia cuando a 6 de Agosto de 1582 entró de Prior de este Convento. Esta primera vez gobernó el Convento por poco más de dos años hasta el 12 de Octubre de 1584. En el Capítulo Provincial que ese año se había celebrado en Barcelona a 22 de Abril, fue Definidor, y en el mismo le nombraron Regente de este mismo Convento siendo actualmente Prior».
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El Maestro fray Jerónimo Xavierre, entonces Prior de Predicadores, recibió el nombramiento del primer Catedrático de Teología, y así sucesivamente fueron provistas las cátedras de Cánones, Medicina, Lógica y Filosofía y Latinidad. Acto seguido, leyó la primera lección el Maestro Xavierre, que versó sobre el profundo sentido del misterio de la Encarnación
Refiere el cronista Domingo, que «era pues ya Maestro aceptado por la Provincia cuando a 6 de Agosto de 1582 entró de Prior de este Convento. Esta primera vez gobernó el Convento por poco más de dos años hasta el 12 de Octubre de 1584. En el Capítulo Provincial que ese año se había celebrado en Barcelona a 22 de Abril, fue Definidor, y en el mismo le nombraron Regente de este mismo Convento siendo actualmente Prior».
El Maestro fray Jerónimo Xavierre, entonces Prior de Predicadores, recibió el nombramiento del primer Catedrático de Teología, y así sucesivamente fueron provistas las cátedras de Cánones, Medicina, Lógica y Filosofía y Latinidad. Acto seguido, leyó la primera lección el Maestro Xavierre, que versó sobre el profundo sentido del misterio de la Encarnación.
El Maestro Xavierre continuaba en la Corte, manteniendo encendido el fuego del entusiasmo por la Universidad de Zaragoza. Estaba preparado para contrarrestar cualquier presión en contra. El deber pastoral tenía al obispo Cerbuna encerrado en su Diócesis. Los Jurados tenían que estar al frente de la Ciudad. Ante la Corte estaba fray Jerónimo atento a obviar cualquier entorpecimiento que pudiera presentarse. Los Jurados pidieron consejo a Cerbuna, el cual se mostró más precavido, y el 31 de enero les escribía en los términos siguientes: Pienso será bien que el Maestro Xavierre no se venga de Madrid hasta que los síndicos de Huesca se vuelvan, porque mientras ellos quedaren allá no hay seguridad por el favor que tienen y los medios w- artificios secretos que han usado.»
FUNDACIÓN DEL COLEGIO DE SAN VICENTE FERRER
Paralelamente a la intensa colaboración prestada por el Maestro Xavierre a la Universidad de Zaragoza, y que ocupa un lugar destacado en su biografía, es de justicia resaltar la aportación de fray Jerónimo a la fundación del colegio de San Vicente Ferrer. La fundación fue autorizada por fray Juan Martínez, Provincial de la Provincia dominicana de Aragón, en carta fechada el 22 de octubre de 1584, previa autorización del Maestro de la Orden, fray Sixto Fabro.
La actividad universitaria fue siempre una de las más entrañables para fray Jerónimo Xavierre. Desde su título personal de catedrático, y a través de su cargo de Rector del colegio de San Vicente, tuvo múltiples ocasiones para demostrarlo. Gracias a un estatuto especial seguía siendo un convento de la Orden de Santo Domingo, con vida regular bien organizada, centrada sobre todo en la oración, estudio e investigación.
A partir de 1587 en que Cerbuna accedió a que pudiese dejar definitivamente la Villa y Corte, pudo reemprender su vida normal en el colegio de San Vicente Ferrer. El asunto de la Universidad zaragozana le había ocupado desde 1582 hasta 1586. Una vez en su ciudad natal, pudo prestar la atención deseada no sólo a los jóvenes estudiantes dominicos de su Colegio, sino a los estudiantes laicos colegiales de San Jerónimo, contiguo al colegio de San Vicente.
A pesar de todo, e1 30 de agosto de 1593, fue elegido una vez más para prior de Predicadores de Zaragoza. Fray Jerónimo Xavierre quedó asignado al convento de Predicadores y puesto al frente de su numerosa y heterogénea comunidad religiosa. Concluido el priorato, Xavierre quedó libre de cargas canónicas, pero poco después cayeron sobre él otras responsabilidades de índole distinta, pero no menos comprometidas. En 1597 el rey Felipe II, cuya consideración para con el Maestro Xavierre nos es ya conocida, le nombró Visitador de las Casas y Abadías de los monjes benedictinos dependientes de su Real Patronato, en tierras del Reino de Aragón.
El 11 de octubre del mismo año de 1599, salió elegido para Prior de Predicadores de Zaragoza. Era la tercera vez. Sabía el buen fray Jerónimo que el próximo Capítulo Provincial de la Provincia dominicana de Aragón estaba convocado para ser celebrado en su convento zaragozano a mediados del año siguiente. El nuevo Prior tuvo que agilizar la adecuada remodelación del edificio conventual para que pudiese albergar dignamente a los componentes de la gran asamblea, y facilitarles los medios para poder llevar a cabo dignamente su cometido
PRIOR PROVINCIAL DE ARAGÓN
En el Capítulo Provincial celebrado en Zaragoza en 1600, cuya organización había preparado él con todo cuidado como Vicario Provincial, se vio puesto al frente de la Provincia dominicana de Aragón, como resultado de un proceso electivo propio de la Orden. Los territorios de la antigua Corona de Aragón formaban, desde el 1300, la Provincia religiosa de Aragón de la Orden de Predicadores,. abarcando los territorios del mismo Aragón, Cataluña, Valencia y las Islas Baleares. Territorio amplio, heterogéneo y bilingüe. Su polifacética problemática exigía poner al frente de la misma hombres de clara visión de los diversos reinos que integraban el conjunto, juicio sereno para tomar decisiones y pulso firme para gobernar todo el colectivo.
MAESTRO GENERAL DE LA ORDEN DE PREDICADORES
| El día 9 de junio de 1601 fray Jerónimo Xavierre, fue elegido Maestro General de la Orden de Predicadores en el Capítulo de Roma. Era el quincuagésimo segundo sucesor de santo Domingo de Guzmán. Es muy probable que el resultado de la elección suscitase alguna sorpresa. El Maestro Xavierre llevaba poco tiempo de Provincial. No era hombre de curia, hecho a tratar asuntos generales desde Roma. Salvando ciertos ambientes hispánicos, en los que era muy estimado como predicador elocuente y buen teólogo, no se podía considerar popular como para arrastrar de por sí un número suficiente de votos y ser catapultado a la suprema Magistratura de la Orden, en un Capítulo General donde había representantes prácticamente de todo el mundo. |
Dos cosas llamaron la atención de manera especial desde los primeros momentos en que el Maestro Xavierre asumió las riendas del mandato para toda la Orden. En principio rodearse de religiosos sabios y santos, capaces de secundarle y aconsejarle debidamente en el complejo gobierno en general. Después, el mantener y defender a ultranza la unidad de la Orden, sin concesiones de ninguna clase a lo que pudiera significar merma alguna en la más absoluta unidad de la misma, tanto en lo interno como en lo externo.Dos cosas llamaron la atención de manera especial desde los primeros momentos en que el Maestro Xavierre asumió las riendas del mandato para toda la Orden. En principio rodearse de religiosos sabios y santos, capaces de secundarle y aconsejarle debidamente en el complejo gobierno en general. Después, el mantener y defender a ultranza la unidad de la Orden, sin concesiones de ninguna clase a lo que pudiera significar merma alguna en la más absoluta unidad de la misma, tanto en lo interno como en lo externo.
En el mismo año de 1602 gestionaba la Orden en Roma ante la Corte pontificia la fundación del convento de San Ildefonso de Zaragoza, que don Alfonso de Villanpando quería llevar a cabo construyendo a sus expensas el convento y la iglesia correspondiente, y entregarlo a los frailes de la Orden de Predicadores. No se presentaba fácil la fundación. El asunto fue presentado a Clemente VIII. La delicada gestión correspondía al Maestro Xavierre. A mediados de enero se encontraba en Zaragoza para asistir a la toma de posesión del convento de San Ildefonso.
FORMADOR Y REFORMADOR EN LA VIDA RELIGIOSA
La actitud personal de fray Jerónimo Xavierre ante el movimiento reformista fue siempre la misma, aunque al ser elevado a la suprema Magistratura de la Orden dominicana, trascendió los límites del convento o de la Provincia, para abarcar la totalidad de la Familia religiosa, haciendo frente a su compleja problemática. Dos grandes campos tenía delante: el de los frailes mayores, con posturas ya tomadas, y el de los jóvenes, que iniciaban sus primeros pasos en la vida religiosa. Para los primeros, sin caer en la ingenuidad de pensar en que fuera fácil cambiar el talante de las personas, acudió a la fuerza legislativa de los Capítulos Generales, máximo organismo para el gobierno de la Orden. Sus orientaciones tenían carácter de palabra definitiva para el fraile predicador, y apoyaban la palabra del Maestro de la Orden. La confianza, en cambio, la puso en los jóvenes, haciendo un gran esfuerzo para conseguir la formación más perfecta posible de los mismos.
TEÓLOGO EN LA CUESTIÓN DE AUXILIIS
Fray Jerónimo Xavierre fue un buen teólogo, como lo acredita el título de Maestro en Sagrada Teología, que le otorgó la Orden después de varios años de dedicación a la enseñanza de la teología. Su
rápida ascensión a los más altos cargos en la Orden dominicana, y al Cardenalato después, no le permitieron colmar su vida con la entrega plena a la investigación teológica. A pesar de todo, y siendo ya Maestro de la Orden, tuvo que asistir acompañando al Papa y a altas dignidades de la Iglesia, a la célebre y agitada discusión teológica conocida como de Auxilüs, sobre el conflicto entre gracia y libre albedrío. E1 23 de julio de 1602, en la sesión quinta, tuvo una intervención para hacer resaltar la importancia de la acción de la gracia de Dios estimulando y ayudando a la puesta en movimiento del libre albedrío ante el bien.
PROMOTOR DE LA ORDEN EN LAS INDIAS OCCIDENTALES
Tal vez el legado más vistoso, con ciertas connotaciones triunfalistas, que la Orden puso en manos del Maestro Xavierre cuando se hizo cargo del Gobierno general de la misma, fue el de la actividad y expansión de sus frailes en las Indias Occidentales, que ya eran conocidas como las tierras de Américo. Territorios en los que alternaban mito y fábula, riquezas que no podían medir con pobreza que no podían paliar, abanico de grandes promesas que al hacerse realidad no se ajustaban al ideal forjado. Al Maestro Xavierre le tocó en suerte la etapa general que Dussel califica como de penetración en el carácter y temperamento del indio (30), para construir una nueva cristiandad, verdadera Iglesia indiana, ideal muy querido y defendido por fray Bartolomé de las Casas, y muy trabajado por santo Toribio de Mogrovejo.
PROPULSOR DE LA LITURGIA Y DE LA HISTORIA DE LA ORDEN
Poseía la Orden de Santo Domingo, ya desde sus orígenes, una liturgia propia, denominada Liturgia dominicana. Era una rama más dentro de las diversas liturgias existentes en la Iglesia latina. A1 ser elegido Maestro de la Orden, fray Jerónimo Xavierre se vio en la necesidad de hacer frente al problema, con todo el respeto y la obediencia que hay que tener ante las disposiciones pontificias, pero también con toda la responsabilidad que le exigía su cargo de Maestro General de toda la Orden de Predicadores. Posiblemente su gestión en el tema de la liturgia propia de la Orden fue de las más importantes que Maestro y Capítulo realizaron en 1601. Con anterioridad, el Maestro Beccaria había dispuesto lo necesario para una nueva edición del Misal de la Orden. Pero el religioso encargado de prepararla se había tomado la libertad de añadir, por su cuenta y riesgo, algunas innovaciones, disconformes con la tradición, aunque fuera con el buen fin de aproximarla a la liturgia romana. Como era de esperar, muchos miembros de la Orden no aprobaron aquellas novedades, ajenas a la tradicional liturgia dominicana.
FRAY JERONIMO XAVIERRE, CARDENAL
| Decididamente clara y explícita es la carta que Felipe III dirigió al Romano Pontífice, fechada e1 28 de julio de 1607. «Muy Santo Padre: Por la carta de Vuestra Santidad de los 29 de mayo pasado, y lo que el Marqués de Aytona me escribe he entendido la buena voluntad que Vuestra Santidad tiene de hacerme la gracia, que con tantas veras le he pedido, de los dos capelos, para fray Jerónimo Xavierre, General de Santo Domingo, mi confesor, y para el Arzobispo de Galerno |
La promoción de fray Jerónimo Xavierre al cardenalato tuvo lugar en las Témporas de Adviento de aquel mismo año de 1607, e inmediatamente fue comunicado al Rey de España. Las cartas .de la Corona y las hábiles gestiones del Marqués de Aytona habían dado buen resultado. El Rey podía quedar satisfecho. El Maestro Xavierre quedaba liberado de su cargo.
No hay que imaginarse la vida del Cardenal Xavierre en la Corte como la de un mero noble cortesano más, tomando parte en las reuniones sociales, paradas de cacería a las que tan aficionado era Felipe III y su familia, o asistencia a las representaciones teatrales con que a menudo honraban a los Soberanos. La sencillez y normalidad de la vida del Cardenal Xavierre se vio bruscamente interrumpida por un acontecimiento inesperado, aunque hay motivos para sospechar que, en más de una ocasión, había tenido que pensar en ello.
MUERTE DEL CARDENAL XAVIERR
| Un buen día el Cardenal-Confesor del Rey se sintió mal. Extrañas y malignas fiebres hicieron presa en él, con fuerza extraordinaria, y sin que pudiesen explicarse su procedencia. Su compañero y amigo,el padre fray Luis Aliaga, ya le había advertido de que en la Corte se guardara, puesto que a él mismo habían intentado envenenarle por dos veces. La noticia de la enfermedad del Cardenal corrió por Palacio y convento de San Pablo y se extendió por toda la ciudad. | |
La alarma no era injustificada, pues, por más que hicieron los médicos, el Cardenal Jerónimo Xavierre murió religiosamente en Valladolid el día 2 de septiembre de 1608. El sepulcro del Cardenal Xavierre, joya de gran mérito artístico tenía que correr la misma suerte del convento de Predicadores de Zaragoza, entre cuyas paredes estaba celosamente guardada. Algc más de dos siglos pudo disfrutar de la paz que le correspondía, y que el creyente desea y pide para todos los que mueren en el Señor. Por esto, a veces, hasta los resto, mortales de los que descansan en la paz de Cristo, tienen que sufri las vicisitudes y agitaciones que sacuden las múltiples y variada, situaciones históricas. Y esta fue la suerte del sepulcro y de los resto: mortales del Cardenal Xavierre.

