Convento y Colegio de San Vicente Ferrer. Valencia
Convento y Colegio de San Vicente Ferrer
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Fund.: 1941
Isabel la Católica, 25
46004 VALENCIA
Comunidad
Fr. Antonio Roy Laguens,
Lic. Fil., Lic. Teol. Prior
Fr. Javier José Laveaga Vitoria,
Lic. Teol. Lector Conventual
Fr. Ramón Sancho López
Fr. Jesús Villa Pérez,
Lic. Teol.
Fr. Luis María Vila López,
Lic. Teol., Dr. Cienc. Econ.,
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Tel.: 963 53 66 00
Fax: 963 94 12 11
E-mail: svferrer@planalfa.es
Secretaría del Colegio(exten. 245)
Administración del Colegio (exten. 244)
Fr. Guillermo Blasco Zarazaga,
Hermano Cooperador
Fr. José Luis Sierra Valentí,
Lic. Teol., Lic. Hist.
Fr. José María Esteve Pallarés,
Hermano Cooperador, Diác. Perm.
Fr. Martín Gelabert Ballester,
Dr. Teol.
Fr. Vicent Grau Monrós,
Lic. Teol.
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Presbíteros....................................... 8
Diácono Permanente.......................... 1
Hermanos Cooperadores..................... 1
Total..............................................10
MISIÓN EVANGELIZADORA DE LA COMUNIDAD
Nuestros antecesores
San Vicente Ferrer (1350-1419)
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Con San Vicente Ferrer la Provincia dio a la Iglesia, en el «Otoño de la Edad Media», una de las figuras más destacadas de todos los tiempos en el campo de la predicación sin fronteras.
Nació en Valencia en 1350, precisamente en este mismo solar sobre el que se asienta nuestra comunidad, inmediatamente después de la «Peste Negra»; Catalina de Siena contaba por entonces tres años de edad. Ingresó tempranamente en el Convento de Predicadores de su ciudad natal (1367); pocos meses después de la profesión (1368) fue enviado a cursar Lógica al Estudio General de Barcelona (1368); enseñó esta materia en el Estudio Provincial de Lérida (1370-1372); aquí estudió también Naturales; tuvo como formador a fr. Tomás Carnicer, hombre insigne en santidad, del que San Vicente hará, pasado el tiempo, elogio en su predicación.
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Fue destinado de nuevo al Estudio General de Barcelona para cursar Sagrada Escritura y Teología (1372-1376); enseñó Naturales en dicho Convento; en esta primera etapa de su formación compuso dos opúsculos filosóficos -De suppositionibus dialecticis y Quaestio solemnis de unitate universalis-; en 1376 fue asignado a estudiar Teología al Estudio General de Toulouse.
En 13791o eligieron Prior de su Convento de Valencia, pero renunció al año siguiente; en 1380 escribió un tratado sobre el Cisma -Tractatus de Moderno Schismate-, que dedicó al rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso; en 1381 predicó la Cuaresma en Valencia.
El Cardenal Pedro de Luna, que participó, tanto en la elección de Urbano VI como en la contraelección de Clemente VII, le encargó predicar en Valencia a favor de la legitimidad de este último; con el mencionado Tratado sobre el Cisma pretendía convencer al rey de Aragón de que el Papa legítimo era el de Avignón, es decir, Clemente VII; Pedro IV se mantenía neutral. El Cardenal le pidió que le acompañara en sus visitas a las Cortes de Castilla y Aragón, con el fin de inclinar a los monarcas a favor de Clemente VII; el rey Pedro IV de Aragón no se dejó convencer.
San Vicente volvió a Valencia y en 1385 fue nombrado Profesor de Teología en la Escuela catedralicia. «En este oficio magistral pasa San Vicente seis años, los más tranquilos, los más fecundos de su docencia escolar, pero sin abandonar la predicación» (V Forcada). Se sabe que en 1386 predicó la Cuaresma en Segorbe; en 1389 fue nombrado Maestro en Teología y Predicador General. Renunció a su cátedra en la Seo de Valencia en 1390; le sucedió fr. Antonio Canals; en 1392 fue nombrado confesor de la reina Violante.
Pedro de Luna, elegido Papa con el nombre de Benedicto XIII, le llamó a la Corte pontificia de Avignón en 1396; vivió dos años en la Curia, como Capellán, Confesor del Papa y Penitenciario apostólico. En 1398 consiguió permiso para residir en el Convento dominicano de la ciudad. Su salud se resintió gravemente y, en el curso de la enfermedad, tuvo una experiencia espiritual que para él fue decisiva: Cristo, acompañado de Santo Domingode Guzmán y San Francisco de Asís, le encargó ir por el mundo a predicar el Evangelio; fue él mismo quien lo relató en carta a Benedicto XIII.
El 22 de noviembre de 1399 se despidió del Papa quien, al año siguiente -1400-, retendrá en Avignón al hermano de San Vicente, el cartujo fr. Bonifacio Ferrer, cuando regresaba de participar en el Capítulo general en la Gran Cartuja de Grenoble; le prestó un gran apoyo en su condición de jurista.
San Vicente comenzó a predicar dentro del condado Venesino; iba en calidad de Legado de Cristo -Legatus a latere Christi-, y con amplios poderes de Benedicto XIII. Carpentras fue uno de los primeros lugares que tuvieron el privilegio de escuchar su predicación evangélica. Siguió predicando por la Provenza: en los entornos de la Gruta de Santa María Magdalena -la Saint Baume-, Saint Trophime d"Arlés, Aix-en-Provence, Marsella (finales de 1400 y comienzos de 1401). Su celo por la salvación de las almas le impulsó a entrar en el Delfinado, Saboya, Piamonte, valles de los Alpes.
Dio cuenta al Maestro de la Orden de sus correrías apostólicas y del espíritu con que las realizaba. A1 referirse al Pia
monte escribía al citado Maestro de la obediencia de Avignón, Juan de Puynoix: «Recorrí la diócesis de Turín, visitando por orden cada una de las localidades y predicando la verdad católica en contra de los errores en que estaban sumergidas estas buenas gentes. Gracias a Dios, han recibido la doctrina con un fervor y un respeto que conmueven, cooperando el Señor con su divina gracia a mis palabras y dignándose confirmarlas. He observado que todos estos errores, todas estas herejías procedían principalmente de la falta de predicadores, pues hace treinta años que no les había visitado ninguno, como no fueran los heréticos Valdenses, que iban de Aquilea dos veces al año. ¡Qué responsabilidad, Venerable Maestro, pesa sobre los Prelados y los que por su profesión están obligados a predicar!, los cuales, ¡ah!, prefieren estar en las grandes ciudades, en donde tienen buenas habitaciones con todas las comodidades, mientras se pierden las almas por las que murió Jesucristo.»
Escribe esta carta desde Ginebra, el 17 de noviembre de 1403. Decía también en ella que se disponía a pasar a Lausana, donde las gentes adoraban públicamente al Sol: «Según dice el Obispo -añadía- que ha venido dos o tres veces a pedirme que vaya, hay en los límites de Alemania y Saboya ciudades enteras pobladas de herejes.»
En marzo de 1404 se hallaba por Friburgo y sus alrededores; en septiembre recorría tierras de Lyon, donde acudían miles de personas a recibir su mensaje, dispuestas a comenzar una vida nueva. Le seguían clérigos, religiosos, laicos, nobles, ricos y pobres, que formaban una «Compañía», o familia espiritual; algo parecido había ocurrido un cuarto de siglo antes en torno a Catalina de Siena.
A partir de noviembre de 1405 recorre San Remo, Savona, Génova. Sobre el modo de predicar escribía el Rector de la Universidad de París, Nicolás de Clemanges, desde la ciudad de Génova y en este año 1405: «Nadie mejor que él sabu la Biblia de memoria, ni la entiende mejor, ni la cita más a propósito. Su palabra es tan viva y tan penetrante, que inflama, como una tea encendida, los corazones más fríos [...] Para hacerse comprender mejor se sirve de metáforas numerosas y admirables, que ponen las cosas a la vista [...] ¡Oh si todos los que ejercen el oficio de predicador, a imitación de este santo hombre, siguieran la institución apostólica dada por Cristo a sus Apóstoles y a los sucesores! Pero, fuera de éste, no he encontrado uno sólo».
Con frecuencia sus sermones eran tomados por escrito al ritmo de su predicación; después se multiplicaban las copias de las que quedan numerosas muestras por los archivos y bibliotecas de Europa; con la imprenta comenzaron las ediciones y se sigue trabajando en este cometido de manera eficaz en nuestros días.
Hasta 1408 estuvo por el norte de Italia (Piacenza, Milán) y zonas de Francia; en octubre se hallaba en Marsella. Después entra de nuevo en España, de donde había salido hacía doce años. En la primavera de 1409 se le localiza en Gerona-predica en la escalinata y plaza cercana a la iglesia de Santo Domingo-, pacifica a los habitantes de Vic y su comarca; su itinerario sigue hacia Manresa, Lérida (dic. 1409), Barcelona, Tarragona, Montblanch (Tarragona), Tortosa (mar. 1410), Morella, Catí, San Mateo, Valencia (jun.-ag. 1410), Teulada, Denia, Liria, Albaida, Játiva, Alcoy, Orihuela, Murcia, Lorca, Chinchilla (mayo 1411), Albacete, Toledo, Valladolid, Tordesillas, Medina de Rioseco (en. 1412), Zamora, Salamanca (feb.-mar. 1412), Segovia, Plasencia. Son sólo algunas ciudades o poblaciones de las muchas que evangelizó en este período.
El 12 de abril de 1412 entraba en la ciudad de Caspe para mediar en el pleito sucesorio que se planteó a la muerte de Martín 1 el Humano. Fue elegido representante de Valencia,
junto con su hermano fr. Bonifacio y Giner Rabasa, a quien más tarde sustituyó Pedro Bertrán. El 28 de junio se hizo pública de manera solemne la sentencia final a favor de Fernando de Antequera, infante de Castilla, -Fernando I-. Desde Caspe envió Bonifacio Ferrer una carta a los Jurados de Valencia en que decía que su hermano, el Maestro Vicente, predicaba todos los días a mediodía en la plaza. Concluido el «Compromiso de Caspe» se desplazó «de ciudad en ciudad, de villa en villa, de castillo en castillo, procurando el honor de Dios», como recordaba él a sus oyentes que hacía en su tiempo Jesucristo.
Pasó a Alcañiz, Castellón (verano de 1412), Lucena, Lérida, Balaguer, Sagunto (26 nov. 1412), Valencia (29 nov. 1412); predica la Cuaresma de 1413 en su ciudad natal, San Mateo, Tortosa, Mallorca (ag. 1413), Tortosa (en.-feb. 1414); aquí participa en una disputa y escribe un Tratado contra los judíos; en mayo de 1414 estaba en Tamarit (Tarragona), Daroca (jun. 1414). En julio del mismo año se encontraba en Morella; se hallaban también allí Benedicto XIII y el rey Fernando I de Aragón; el Papa Luna no aceptó entrar por la vía de la renuncia para dar unidad a la Iglesia; el Cisma por entonces se había enredado aún más; se disputaban la primacía sobre la Iglesia tres Papas: Gregorio XII, Benedicto XIII y Juan XXIII.
En el Archivo de la Catedral de Valencia se conserva una Biblia anotada por el Santo que le acompañó en sus viajes por lo menos hasta 1414; de ella se ha hecho recientemente una edición facsímil.
San Vicente estaba en Zaragoza el 1° de noviembre de 1414, día en que se abrió el Concilio de Constanza (1414-1418). Entre otros lugares en que predicó podemos recordar: Calatayud, Graus (jun. 1415), Barbastro, Ainza (jul. 1415), Benabarre, Cervera-donde se recuerda que Santo Domingo le con fortó para los duros combates que todavía le esperaban-, Santa Coloma de Queralt, Coblliure, Perpignán (verano 1415). Hasta esta última ciudad llegó por entonces el emperador Segismundo, representantes del Concilio de Constanza y el rey Fernando I de Aragón -que iba muy enfermo-, para negociar la renuncia de Benedicto XIII; éste, sin embargo-, no hizo nada por la unidad. E16 de enero de 1416 fr. Vicente Ferrer anunció en la Catedral de Perpignán la sustracción de la obediencia del rey de Aragón al Papa Luna.
Pidieron a San Vicente con insistencia que fuera al Concilio de Constanza, pero él se sentía urgido de manera irresistible a continuar la evangelización de los hombres de su tiempo. Estuvo en Dijón y después recorrió lugares del mediodía de Francia, que tantos recuerdos de Santo Domingo traían a su memoria: Narbona, Béziers, Castelnaudary, Toulose, Pamiers, Caramán, Alby (antes de Pentecostés de 1416).
Un testigo escribía: «El Santo era viejo, débil y pálido; pero después de decir la misa y cuando predicaba parecía joven, en buen estado de salud, ágil y lleno de vida.» Se internó en la Auvernia, región central de Francia; estuvo, entre otras ciudades, en Rodez, Le Puy (oct. 1416); pasó a la zona de Dijón, Besangon, Nevers, Bourges, Tours; entró en la Bretaña y en esta región transcurrirá los catorce últimos meses de su vida (8 feb. 1418 - 5 ab. 1419). Falleció en Vannes el 5 de abril de 1419, a los 69 años de edad.
En su famoso «Tratado de la Vida Espiritual» escribió unas líneas programáticas para el fraile Predicador; en ellas podemos hallar «su propio retrato como predicador evangélico, tipo completo del predicador itinerante, interiormente cristiforme, que externamente es predicador pobre, viaja a pie, sin dinero, sin recibir estipendio, casi sin bagaje personal; guarda en lo posible las observancias de su Orden, ayuna, no come carne, viste siempre su hábito, viste lana a raíz de su carne martirizada
por las penitencias; fiel a la oración litúrgica, recita perseverantemente las horas y celebra con solemnidad el sacrificio eucarístico todos los días. Guarda sus horas de silencio regular, como su Padre Santo Domingo, hasta por los caminos; tiene largas horas de oración personal, es un contemplativo que llega frecuentemente al éxtasis, sin por ello dejar las prácticas penitenciales; se disciplina con fuerza, aunque no tome parte activa en las procesiones de sus disciplinantes; ellos son los penitentes, él es el maestro de vida.» (J. Ma de Garganta).
Su sepulcro se halla en la Catedral de Vannes; fue canonizado por el Papa Borja, Calixto III, en 1455.
BEATO LUIS URBANO LANASPA, fundador del colegio
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Luis lsaac Urbano Lanaspa, nació el día 3 de junio de 1882 en la Ciudad de Zaragoza. Sus padres, buenos y sencillos cristianos, se llamaban Mariano y María, Tuvieron otros cuatro hijos: Mariano, Tomás, Federico y Ángel. Luis, el segundo de los hijos, fue bautizado en la iglesia parroquial de San Felipe y Santiago el día 5 del mismo mes y año, a los dos días de su nacimiento. Fue confirmado, cuando contaba seis años de edad, el 3 de septiembre de 1888 en la parroquial de San Pablo, por el Obispo Auxiliar de Zaragoza, Don Mariano Supervia Lostalé.
Su padre era sacristán de la parroquia de San Pablo, ubicada en el corazón de la vieja Ciudad y relativamente cerca del antiguo Convento de Predicadores, que existió desde su fundación en 1219 hasta la exclaustración de los religiosos, y por tanto de los dominicos, en 1835.
Cursó las primeras y segundas letras en el Colegio de los Padres Escolapios de su Ciudad natal, en donde fue preparado para la Primera Comunión.
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A los 14 años, en 1898, después de haber cursado dos anos de latín en el Colegio, por sentirse inclinado a la vocación sacerdotal, los Padres Escolapios vieron en él un posible candidato para la Orden de San José de Calasanz, aragonés de cuna y de temperamento, pero el joven Luis ingresó en el Seminario diocesano para comenzar los estudios filosóficos de la carrera eclesiástica.
En los dos años que permaneció en el Seminario Conciliar de Zaragoza destacó por su despierta inteligencia y por su capacidad para el estudio de la filosofía, cuyos cursos terminaba siempre con las calificaciones de "Meritissimus", "Supermeritissimus" y de "Accessit". Es de notar que durante el tiempo de seminarista siguió el régimen de alumno externo, saliendo del edificio del Seminario por las noches, a dormir a su casa.
El hecho es que Luis se decidió en el encauzamiento de su vocación por la vida dominicana. Tenia 16 años, y había cursado dos años de Filosofía en el Seminario. Había descubierto a Santo Tomás y a la Orden dominicana. El capellán y las monjas se interesaron por él, le animaron y le indicaron el camino a seguir. Los Dominicos tenían entonces el noviciado de la única Provincia dominicana española en Padrón (La Coruña). Y allí pidió ingresar Luis para ser dominico.
En septiembre de 1903 fue trasladado desde Corias al Convento de San Esteban de Salamanca para iniciar el estudio de la Teología, según la Suma de Santo Tomás. El Estudio General de San Esteban de Salamanca conservaba el prestigio de los grandes teólogos dominicos de siglos anteriores, y el claustro de profesores actuales tenía una altura que necesariamente penetraba en los alumnos, no demasiado abundantes en aquellas fechas.
El día 22 de septiembre de 1906 fue ordenado presbítero en la capilla del palacio episcopal de Salamanca por el obispo diocesano Don Francisco Javier Valdés y Noriega.
El 15 de diciembre de 1908 hizo en el Estudio General de San Esteban el examen de Lector, que le facultaba para enseñar las disciplinas de la carrera eclesiástica.
Pasó después a Madrid, en donde terminó la carrera de Ciencias y entró a formar parte de la Redacción de la Revista LA CIENCIA TOMISTA, en la que publicó algunas Notas y comentarios, y Recensiones de libros, además de llevar la Secretaría.
El año 1910 fue destinado a la enseñanza, aunque no de materias de la carrera eclesiástica. Primero, durante un curso estuvo en el Convento de Padrón.
El Padre Luis tenía 28 años de edad en 1910. Su labor de enseñanza en Padrón y en Oviedo no le absorbía toda su actividad dominicana. Era un hombre soñador y fácilmente se ilusionaba con ideas y empresas grandiosas. Todo lo sublime era factible para él.
Por eso, además de dar sus clases con competencia en el colegio, se dedicaba a escribir y a predicar. Formaba grupos de jóvenes y de personas mayores, infundiéndoles ideas dinámicas y acompañándolos en todas las tareas de misión apostólica. Al margen de las clases que daba a los colegiales, su celda era una caldera de vapor que impulsaba al movimiento las fuerzas católicas del ambiente.
La nueva Provincia de Aragón inicia su primera andadu ra en Valencia en el año 1912, sobre la base Convento y de la iglesia, ambos en los comienzos de su construcción, promovida por Padres de la Provincia del Rosario en la Ciudad del Turia, a cuyos edificios se trasladaron el 1915. Los Padres de la Provincia del Rosario fueron hombres de gran talla humana y de gran prestigio en Valencia.
Y aquí viene destinado desde el principio el Padre Luis Urbano, espíritu abierto y con una preparación muy cuidada. Con 30 años de edad, sintonizó inmediatamentF todas las inquietudes humanas y religiosas de la Orden en Valencia.
Durante toda esta etapa de la Provincia, el Padre Urbano residió siempre en el Convento de Predicadores de Valencia. Fue en todo momento uno de los protagonistas que iniciaron y robustecieron, con grandes dificultades, el crecimiento de la nueva Provincia. No era hombre que vivió al margen de los ideales y ambiciones de su Comunidad local o provincial, sino uno de los pioneros de cara al régimen interno y de cara al mundo externo. Adquirió con su trabajo un prestigio enorme en todas las esferas de la sociedad civil y eclesiástica, prestigio que le granjeó buenas amistades y confianza por parte de todos.
El Padre Luis Urbano era de mediana estatura, de robusta complexión, de anchas espaldas; gozaba de buena salud, nada refinado en la alimentación, muy sensible y un tanto nervioso; de poco dormir y muy aficionado al café, que lo mantenía en tensión vigilante; incansable en el trabajo y siempre animoso, como una antena sensibilísima en conexión con todos los problemas de la sociedad y de la Iglesia. Ya desde joven se distinguió por su penetrante inteligencia y por la capacidad para el estudio. Su inteligencia era privilegiada con fuerte inclinación al análisis. Un hombre muy dinámico. Daba la impresión de máxima competencia en todo lo que decía y emprendía.
Asiduo al confesionario, no faltaba cuando estaba en el Convento, en especial los sábados y domingos, atendiendo a los fieles y cuidando la dirección espiritual.Con los Estudiantes, lo mismo en clase que fuera de clase, estaba siempre amable y complaciente, y sumamente interesado por nuestra formación y bienestar espiritual y religioso.
La sencillez era una cualidad muy destacada en el Padre Luis. Por sus brillantes cualidades bumanas, ejercía un poder de captación extraordinario, pero era por su sinceridad y verdad humilde y sencilla, muy ajeno a cualquier manifestación de autocomplacencia personal.
La pobreza religiosa era virtud capital en nuestro biografiado. Pasaron por sus manos grandes sumas de dinero para atender las obras benéficas que promocionaba, pero jamás destinó una peseta para atender sus necesidades personales. Para él, el dinero que manejaba era como el "tesoro del Templo", que procuraba administrasen los mismos oferentes o los patronatos que él nombraba o asesoraba.
Era una persona de temperamento optimista, con tendencia a ver siempre el lado bueno de la realidad humana. Siempre alegre y dispuesto a sembrar alegría entre los que le rodeaban. Reía con sentido de humor explosivo los chistes y anécdotas graciosas de las situaciones cómicas de los conocidos o de los personajes famosos. Incapaz de molestar a nadie con sus respuestas, o con sus gestos de intemperancia callada. Los temas de su conversación eran siempre interesantes y por lo mismo, agradables. No solía perder el tiempo en conversaciones inútiles, o de escaso interés. Siempre con alegría y con paz.
El Padre Luis Urbano fue un predicador cualificado a partir del año 1915.Entre todos los predicadores de la Provincia de Aragón destacó nuestro biografiado, que adquirió prestigio nacional como orador sagrado. Le llamaban desde todos los rincones de España. Porque era sólido en la doctrina, hombre de amplia cultura, con imaginación exuberante y bien encauzada, espléndido en la sonoridad de la voz y en su riqueza literaria, con vivo sentido de la actualidad, con opulenta declamación y con conocimiento de los resortes sicológicos del público.
En el año 1912 fue uno de los frailes que se alistó para la restauración de la Provincia de Aragón y fue trasladado desde el Convento de Oviedo al Convento de Predicadores de Valencia, en el que residió durante toda su vida posterior.En este mismo año de 1912 publicó en la prestigiada Revista francesa Revue Thomiste un artículo sobre Menéndez y Pelayo, titulado L'Oeuvre de Menéndez y Pelayo. En el año 1914 publicó otro artículo en la misma Revista, titulado: Un thomiste contemporaine: Aleixandre Pida1.
En el año 1915 fundó la Revista ROSAS Y ESPINAS, que polariza desde entonces parte de la actividad literaria de su fundador y Director. La Revista nació como una gran ilusión. El Padre Luis supo comunicarle gracia y atractivo moderno. Cuidaba las ilustraciones gráficas, las colaboraciones, el estilo y la conjugación de los temas. La Revista logró vida y sentida del momento actual: era bella en su presentación tipográfica.
El año 1933 está señalado en la trayectoria vital del Padre Urbano con la aparición de la Revista CONTEMPORÁNEA, pensada, dirigida y alimentada por el mismo Padre. Una notificación del Capítulo Provincial de 1933 la presenta: "Notificamos que ha visto la luz en Valencia una Revista científica con el título de CONTEMPORÁNEA, redactada por los religiosos de nuestra Provincia, por religiosos de otras Provincias y por seglares eruditos, que ha sido muy bien recibida y alabada por los centros científicos. Es, de derecho, de la Provincia" .
Maestro en Teología. El Padre Luis era Lector (que equivalía a Licenciado) en Teología. Era Doctor en Ciencias Físicas por la madrileña Universidad Central. Era Predicador General, título que concedía la Orden Dominicana a sus miembros que se distinguían por la calidad y cantidad de su predicación. Pero hay otro título en la Orden que es el reconocimiento del saber supremo de la Teología para los profesores de las Universidades y cátedras en todo el mundo: el Magisterio en Teología.
Regente de Estudios del Estudio General de la Provincia. La notificación del Capítulo Provincial de 1933 es telegráfica: "Notificamos que en el mes de septiembre de 1932, el M.R.P. Bacalaureo y Predicador General Fray Luis Urbano, Prior del Convento de Valencia, fue instituido, con dispensa del Rvdmo. Padre Maestro General de la Orden, REGENTE DE ESTUDIOS del Estudio General de Valencia.
Prior del Convento de Predicadores de Valencia. El trienio de 1931 al 1934 ejerció el oficio de Prior de su Convento de Valencia, sucediendo en el cargo al Padre Vicente G. Cifre. El año 1934 estaba presente con voz y voto en el Capítulo Provincial celebrado en Barcelona, con su Socio, el Padre Buenaventura Blázquez.
El Instituto-Asilo San Joaquín. La Excelentísima Señora Marquesa de San Joaquín, Doña Filomena Tamarit e Ibarra, animada y orientada por su Director espiritual, Fray Luis Urbano, fundó una Institución de carácter benéfico con el fin de acoger, formar y promocionar a chicas jóvenes, hijas de familias humildes o venidas a menos, dándoles carreras u oficios en los que pudieran ganarse dignamente la vida.
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El Colegio Mayor Universitario.Fue una de las fundaciones más acariciadas por el Padre Luis, con ideales de cultura humana, orientada en católico, que debía penetrar en todas las áreas del saber universitario de lengua española. El Dominico aragonés, que había frecuentado las aulas de la Universidad española durante su carrera de Ciencias Físicas, primero en Salamanca y después en Madrid, veía la necesidad urgente de formar a los jóvenes universitarios, que serían los líderes de la sociedad del futuro, con una base de doctrina que hiciera posible la armonía de la fe con la ciencia moderna. |
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En el era una obsesión. Lo demostró con su inestimable esfuerzo en el primer volumen de la obra que publicó sobre Einstein y Santo Tomas.
La Provincia poseía un amplio y espléndido solar en Valencia, en la misma manzana en que estaba edificado el Convento y la iglesia de San Vicente, recayente a la Gran Vía Marqués del Turia, entre las dos calles de Isabel la Católica y Jorge Juan. El lugar era fabuloso para ubicar un centro de estudios universitarios. La historia fundacional de esta colosal obra está señalada oficialmente en las Actas del Capítulo Provincial de 1929. La monumental edificación material del centro fue posible gracias a las aportaciones generosas de la Marquesa de San Joaquín y a las no menos generosas de Doña Pilar de Mazarredo y Tamarit, Viuda de Zubálburu, la cual había declinado el honor de ser la madrina en la bendición de la primera piedra.
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El Padre Luis, como muchos religiosos y sacerdotes mayores, así como la mayor parte de las personas "conservadoras", ordinariamente de "Derechas", veían la amenaza de una revolución, más o menos violenta. Habían sufrido la experiencia del año 1931, cuando el advenimiento de la República y de la Revolución de Asturias del año 1934 y podían sospechar cuáles serían los objetivos primarios que atacarían los revolucionarios exaltados. Los asaltos y quemas de conventos e iglesias católicas en el año 1931 y en el 1934 habían sido un aviso para todo buen entendedor.
Cuando llegó el 18 de julio de 1936, muchos, llevados de un optimismo ciego, pensaron que la situación sería pasajera: cuestión de unos días, o de unas semanas, de catacumbas, pero que en poco tiempo todo se calmaría y volvería la normalidad. Nunca pensaron que la realidad iba a ser tan cruenta y que durara casi tres años.
Primeras andanzas del Padre Urbano.. El Padre Luis contó a una persona sus andanzas desde que había salido del Convento. Le dijo que, "cuando dejó el Convento, anduvo por las calles, llegó a la Plaza de Emilio Castelar y allí, confundido entre la multitud, pudo apreciar el furor de aquellas gentes, que parecía no les iba a bastar todo el mundo para saciar sus odios". "Volví hacia el Convento -me dijo- y desde una esquina de la calle vi cómo lo saqueaban. En aquel momento me sentí tan pequeño y tan indefenso como un pajarito a quien acaban de echar abajo su nido de un cañonazo.
A1 recorrer las dependencias y entrar en el coro, encontraron al Padre Urbano y no pudieron ocultar su satisfacción por haber caído en sus manos un religioso tan renombrado en Valencia. Al reconocer los papeles que el Padre llevaba en la cartera, leyeron la relación del parte dado la noche anterior por Queipo de Llano en RadioSevilla. Este hecho era muy comprometedor.
El Padre permaneció los días del caluroso agosto, hasta el 21, en el piso de los señores Roggen, dedicado totalmente a la oración y al estudio. Meditaba mucho sobre la situación, sabiendo que eran perseguidos y asesinados los sacerdotes y religiosos sin otro delito que ser ministros del Señor. Ya en tiempos anteriores a la revolución, comentaba cuál sería su suerte como religioso y sacerdote, ya que, habiendo hecho a los obreros todo el bien que le fue posible, temía que, al llegar la revolución, los mismos obreros lo mataran, aplastándolo como se aplasta una lombriz.
Estando, pues, nuestro biografiado en casa de los señores Roggen, en la Gran Vía Marqués del Turia, el día 21 de agosto por la mañana se presentó un "piquete" de la F.A.I, a registrar el piso. De nada sirvió la protesta de que era una familia de nacionalidad alemana. El "piquete" se escudaba en que cumplía órdenes del comité central. El Padre, que estaba allí, logró pasar como un criado doméstico, avalado por los señores de la casa. Ni siquiera repararon en él ni le pidieron documentación. Pero nuestro Padre Luis no era inconsciente, y manifestó a los señores la sospecha de que el registro se hizo buscándole a él y por tanto, no podía permanecer allí porque los comprometía a ellos. Por eso decidió volver al piso de las señoritas Amestoy, en la calle Conde de Salvatierra.
6. Martirio. Una vez detenido se ignora dónde lo llevaron. Los señores Roggen, enterados de su detención, se dieron prisa en saber en donde estaba recluido, pero no encontraron ninguna pista.Esa misma tarde del día 21 fue asesinado. Al día siguiente volvieron a la casa de los Sres. Aristoy los milicianos y en tono burlesco comentaron: "¿Así que era un médico el de ayer? Ya lo hemos mandado a donde tenía que estar". Estas palabras dieron a entender que el Padre había sido asesinado. Pronto se supo que lo habían asesinado el mismo día. El cadáver permaneció a la vera de la carretera toda la noche. A la mañana siguiente alguien que lo conocía, lo identificó.
El cadáver del Padre Luis Urbano fue enterado en una fosa común en el cementerio de Ialencia, en donde permaneció hasta el 27 de juiio de 1942. Una vez exhumado e identificado con :erteza por muchos datos seguros, (incluso el rosario al cuello), gracias a la ficha del sepelio y ,arios testigos competentes, sus restos mortales úeron trasladados a la cripta abierta al lado del altar de Santo Domingo en el crucero de la basílica de San Vicente Ferrer, junto con los restos del Padre Constantino Fernández y de Fray Zafael Pardo, miembros de la misma Comunidad asesinados en el año 1936.

