San Luís Bertrán. Madrid

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 Casa de San Luis Bertrán

Fund.: 1964
 
Madre de Dios, 35
28016 MADRID
 
Tel.: 913 53 15 50
Fax: 913 59 52 24
E-mail: casasanluis.aragon@telefonica.net
(se indica la extensión de cada religioso que corresponde a los dos últimos dígitos)
 
Comunidad
 
Fr. Justo Vicente Formentín Ibáñez,
       Dr. Pedagog., Dr. Psicol.Superior
Fr. Bartolomé de Fátima Vicéns Fiol,
       Lic. Fil. (exten. 51)  Lector conventual (10.02.03) (exten. 52)
Fr. José Antonio Martínez Puche,
       Lic. Teol., Tit.Pe­riod.     (Tel. directo: 91 350 34 57)
Fr. José Luis Ruiz Aznárez
     Lic.Estud.Eclas.  
 
 
Presbíteros........................................    4
Total   ...................................     4
 
HISTORIA DE LA FUNDACIÓN
 
Los precedentes de esta fundación se remontan a finales de noviembre de 1934. A partir de entonces, la Provincia de Aragón se hizo cargo de la vicaría y capellanía del convento de Santa Catalina de monjas dominicas en la madrileña calle Mesón de Paredes, al frente de la cual estará hasta 1969, a excepción de los tres años de la Guerra Civil. Así se cumplieron los deseos de la Provincia de tener en Madrid algún representante a quien se pudieran encargar trámites y asuntos, y de disponer de alguna habitación para hospedar a los frailes que se desplazasen hasta allí. En 1936 el convento y la vicaría fueron expoliados totalmente. En 1939 la Provincia se hizo cargo de nuevo de la asistencia religiosa a las monjas.
 
  En abril de 1961 el Padre Bartolomé Vicens fijó su residencia en el nuevo colegio Alameda de Osuna, del que fue director espiritual durante dieciocho años. En mayo de 1964 tuvo lugar la escritura de compraventa de nuestra casa de la calle Madre de Dios, 35. El dieciséis de octubre se constituyó en ella la primera comunidad que estuvo formada por Fray Arturo Arévalo Medina, Fray Vicente Julve Villuendas, Fray Bartolomé Vicens Fiol y Fray Carlos Gómez García. El Padre Maestro de la Orden, Fray Aniceto Fernández, la bendijo e inauguró oficialmente el dieciocho de mayo de 1965.
  
Los objetivos fundacionales 
 
1.      Residencia de los religiosos de la Provincia destinados en Madrid por razón de estudios o actividades pastorales.
 
2.      Lugar de acogida de los frailes de paso por la capital de España.
 
Desde la fundación de la casa en 1964 hasta 1968 se cumplieron estos dos objetivos. El primero, “residencia por razón de estudios y trabajos”, tuvo como resultado la consecución de títulos universitarios para 31 hermanos. En el Instituto Pontificio de Filosofía de San Pedro Mártir de Alcobendas, agregado a la Universidad Pontificia de Manila, se licenciaron en Filosofía 21 religiosos de la Provincia. En la Universidad de Madrid se obtuvieron, asimismo, cuatro licenciaturas, dos en Psicología, una en Filosofía y Letras y otra en Ciencias Políticas. En estos últimos años también han venido algunos padres de nuestro vicariato de América para seguir cursos de Biblia, de Pastoral y de vida religiosa.
 
Como “lugar de paso”, Madrid fue punto de salida obligado de misioneros y también el centro de muchas reuniones nacionales así como lugar de gestiones administrativas necesarias para la Provincia.
 
Estos dos objetivos han perdido la importancia que tuvieron al principio debido a los cambios y transformaciones que han experimentado España y nuestras instituciones. Ya no existe la movilidad anterior y las asignaciones han sido más duraderas, lo cual ha permitido trabajos más estables. Mencionamos algunos más importantes.
 
El Padre Bartolomé Vicens es asesor religioso de S.M. el Rey, director de la Fundación del Hombre y director espiritual de St. Michael School.
 
El Padre Justo Formertín trabaja en un programa de Historia de la Educación patrocinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, organismo al que ha pertenecido durante 25 años.
 
El Padre José Antonio Martínez Puche fue redactor-jefe de la revista Vida Nueva y redactor de programas religiosos para la COPE y para TVE. Ahora dirige la editorial Edibesa.
 
El Padre Luis Vila perteneció al Cuerpo Técnico del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y actualmente es catedrático de Política Económica de la Escuela Universitaria de Trabajo de la Universidad Complutense.
 
El Padre Joaquín Sauras trabajó varios años en “Educación y Gestión” y fue jefe de estudios y profesor de varios colegios. Estuvo muchos años asignado a esta comunidad. Murió el 20 de septiembre de 1998, como consecuencia de una parada cardiorrespiratoria. A su entierro, además de familiares y amigos, asistieron varios padres del Colegio Cardenal Xavierre, del que había sido rector seis años, y muchos alumnos de St. Michael School.
 
El Padre José Luis Ruiz Aznárez fue director del Departamento de Pastoral de FERE Nacional y director general adjunto. Dejó dicho cargo al ser elegido prior del convento de Predicadores de Valencia. Al terminar su mandato volvió a Madrid, y en la actualidad desempeña las funciones sacerdotales de coadjutor de la parroquia de San Esteban Protomártir de Fuenlabrada.
 
Entre las actividades apostólicas y religiosas desarrolladas por la Comunidad, se cuenta la asistencia religiosa al Colegio St. Michael, al Movimiento de los Focolares, y a las Comunidades Neocatecumenales de las parroquias de la Paloma y de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. También se llevó durante bastante años la pastoral juvenil en la Parroquia de Santa María del Pinar y la dirección espiritual de varios equipos de Nuestra Señora. Tampoco se puede olvidar la gran difusión religiosa que lleva a cabo la editorial Edibesa con sus libros, videos y cassettes.
 
RELACIÓN DE LOS SUPERIORES  1964 -  2008
 
16 Octubre 1964                     Fray Arturo Arévalo Medina
 
7 Septiembre 1965                  Fray Bartolomé Vicens Fiol
 
25 Septiembre 1969                Fray Barolomé Vicens Fiol
 
31 Diciembre 1972                  Fray Joaquín Sauras Lahoz
 
17 Mayo 1976                        Fray Joaquín Sauras Lahoz
 
05 Junio 1979                         Fray Luis Vila López
 
19 Junio 1982                         Fray Luis Vila López
 
01 Julio 1985                          Fray Joaquín Sauras Lahoz
 
09 Septiembre 1998                Fray Bartolomé Vicens Fiol
 
28 Octubre 1991                     Fray José Antonio Martínez Puche
 
26 Septiembre 1994                Fray Bartolomé Vicens Fiol
 
26 Julio 1977                           Fray Joaquín Sauras Lahoz (fallece el 20 septiembre 1998)
 
02 Noviembre 1998                Fray José Luis Ruíz Aznárez
 
10 Septiembre 1999                Fray Bartolomé Vicens Fiol
 
12 Septiembre 2002                Fray Luis Vila López
 
06 Febrero 2003                     Fray Bartolomé Vicens Fiol
 
09 Febrero 2006                     Fray José Antonio Martínez Puche
           
21 Febrero 2007                     Fray Justo Formentín Ibáñez (Vicario del Provincial)
 
26 Diciembre 2007                  Fray Justo Formentín Ibáñez
 
  
Nuestros antepasados

 San Luis Bertrán y su «Escuela de Espiritualidad»

Juan Luis, hijo del notario Luis Bertrán y de Juana Angela Exarch, nació en Valencia el 1 de enero de 1526. Ingresó en la Orden, profesando en el Convento de Predicadores de Valen­cia el 27 de agosto de 1545. Concluidos los estudios institu­cionales fue ordenado sacerdote en 1547.
Poco después fue enviado al recién fundado Convento de Santa Cruz, de Llombay, junto con el venerable Micó, y, a raíz de la muerte de su padre, fue retenido en Valencia para el car­go de Maestro de novicios en 1549. A raíz de la gran peste que asoló Valencia entre 1555 y 1557, muchos religiosos fueron repartidos por otros Conventos, y a fr. Luis le tocó ir al de Santa Ana, de Albaida, al frente de cuya comunidad estuvo algún tiempo. En 1560 fue reintegrado a su cargo de Maestro de no­vicios en Predicadores de Valencia.
No obstante, su espíritu misionero se imponía, dando lugar a una nueva etapa de su vida. El 14 de febrero de 1562 partía con otro compañero para embarcar rumbo a Nueva Granada, donde estuvo por espacio de siete años, padeciendo inconta­bles trabajos y tribulaciones, peligros de su propia vida, de­jando constancia, a pesar de la escasa salud que tenía, de infa­tigable labor apostólica y fama de santidad, avalada por numerosos milagros. El campo de su actividad misionera he­mos de situarlo en tierra adentro de Cartagena de Indias, cen­trado en Tubará y en la zona montañosa de Santa Marta. Ante la imposibilidad de frenar los abusos de encomenderos espa­ñoles que impedían la evangelización, después de consultar con el famoso Obispo dominico Bartolomé de las Casas para tranquilidad de conciencia, optó por regresar a España. Era el año 1569.
En 1570 fue elegido Prior del Convento de San Onofre, en el término de Museros (Valencia), y, al concluir el trienio, le encargaron de nuevo la formación de los novicios, cargo en el que estuvo hasta el 15 de mayo del año 1575 en que fue elegi­do Prior del Convento de Predicadores de Valencia. Concluido el tiempo de mandato desempeñó aún, por última vez, el car­go de Maestro de novicios.
Luis Bretrán fue fraile penitente en grado máximo y con gran tendencia hacia la vida contemplativa que hacía plena­mente compatible con una intensa actividad externa. Su plena dedicación al estudio, oración y predicación, permiten catalo­garlo como una personificación del ideal de la Orden. A pesar de alguna sequedad externa, a causa de cierta sordera y mio­pía que le aquejaron durante gran parte de su vida, alcanzó una gran popularidad entre gentes de todas las clases sociales. Su santidad de vida, ratificada muy a menudo por gracias extraor­dinarias, se imponía. Amigo de los mejores, tenía la rara cua­lidad de mejorar a quienes querían merecer su amistad. En cuanto Prior hay que considerarlo como ejemplo e impulsor de la estricta observancia restaurada, consiguiendo días de es­plendor religioso en los Conventos de cuyos prioratos tuvo que hacerse cargo, y al mismo tiempo se le veía dotado de agudo sentido práctico que le permitía mantener un sano equilibrio entre las exigencias de la vida religiosa y las necesidades o conveniencias materiales.
Después de larga y penosa enfermedad murió en Valencia el 9 de octubre de 1581. Beatificado por Pablo V el 19 de julio del 1608, fue canonizado solemnemente por Clemente XII el 12 de abril del 1671.
San Luis Bertrán fue un excepcional Maestro de novicios y formador de religiosos, celosísimo y eficiente misionero y pre­dicador popular, religioso de sólida cultura eclesiástica, crea­dor de una «Escuela de Espiritualidad», en cuanto que su in­flujo no se limitó a sus escritos sino también a su magisterio oral. El será la encarnación viva de la confluencia de las dos corrientes de reforma existentes -la castellana y la valencia­na- y de esa vida que brotaba de su rica espiritualidad. Y no sólo él, sino también su ya señalada «Escuela», que además trascendió a través de los discípulos formados en sus Novi­ciados y Estudiantados, a todas las regiones de la Provincia de Aragón (Juan Vidal; Martín Juárez; Francisco Ferrandis; An­tonio Creus; Bartolomé Pavía; Domingo Anadón; Pedro del Portillo; Francisco Montón; Tomás Arenas; Vicente Justiniano Antist; Luis Istela; Francisco Sala; Andrés Balaguer; Jeróni­mo Bautista de Lanuza; Miguel Lázaro; Gaspar Catalán de Monsonís; Bartolomé Riera; Vicente Más; Luis Vero; Vicente Ferrer Mallent; Onofre Vidal; Dionisio Botella; Pedro Lloret; Juan Pérez; etc.). Y es que no serán sólo miembros del Con­vento de Predicadores de Valencia; a su vera acudieron domi­nicos venidos de Mallorca, Cataluña y Aragón, donde irradia­ron a su vez dicha Reforma. Y así pasó a Mallorca por obra de Pedro Mártir Coma y cobró poco más adelante nuevos carac­teres a principios del siglo XVII en Cataluña al llegar a plena sazón el impulso de santidad del Venerable Antonio Vicente Domenech y del Venerable Pedro Juan Guasch.
Lo señalado por el Concilio de Trento en relación con la predicación, coincidió en la Provincia con una plenitud de vida espiritual y de celo apostólico que permitió superar difi­
cultades, mantener y acrecentar la acción ministerial de la pa­labra.
Fruto también de Trento o, por lo menos, en la línea de su obra hay que considerar entre los frailes de la Provincia la in­tensificación de los estudios bíblicos, con una producción exe­gética abundante y notable, representada por Tomás Maluenda y una amplísima repercusión en la predicación, como puede verse en la ingente obra de Jerónimo Bautista de Lanuza.
Otro de los aspectos interesantes de la eficaz asimilación por los dominicos reformados del espíritu tridentino es el de su par­ticipación en la Iglesia a través de una serie de hombres pro­movidos al episcopado. En aquel momento aquellos dominicos ocupan con espíritu de Obispos tridentinos varias sedes y refor­man diócesis. Recordemos algunos nombres: Pedro Mártir Co­ma en la de Elna; Juan Izquierdo en Tortosa; Andrés Balaguer en Albarracín y Orihuela; Jerónimo Bautista de Lanuza en Bar­bastro yAlbarracín; Simón Bauzá en Mallorca; Isidoro deAlia­ga de Albarracín, Tortosa y Valencia. Un estudio reposado del talante de estos hombres y de su acción pastoral nos colocaría ante una realidad bastante homogénea, y es que se trataba de un equipo pastoral que antes ha sido «Escuela espiritual».
Así llegamos al siglo XVI, que para el valenciano Conven­to de Predicadores fue su «Siglo de Oro», y tal vez para toda su Provincia de Aragón. Una de sus expresiones es la cantidad de nuevas fundaciones que irán apareciendo: Ayerbe (1543), Llombay (1545), Ayora (1561), Tortosa (1571), Vich (1571), Caspe (1571), Manacor (1576), Peralada (1578), Ayodar (1578), Pollensa (1578), Ollería (1579), Castellón de la Plana (1579), Lloret (1580), Ibiza (1580), Ciutadilla (1582), Zara­goza (1584), Alicante (1586), San Lorenzo de Moruny (1587), Almenara (1587), Algemesí (1588), Alfajarín (1590), Vi­llanueva de Castellón (1590), Ulldecona (1593), Agullente (1595), Albarracín (1599), Graus (1599), etc.
 Gracias a esta acción reformadora y de observancia, se dio en aquellos dominicos una profundización en la vida espiri­tual, en el estudio y una fidelidad a las tradiciones primitivas de la Orden, tal como eran entendidas en esos momentos, de gran fecundidad apostólica y vital. Además en Valencia con­cretamente, se dio un nuevo aprecio por San Vicente Ferrer y especialmente de su Tratado de la Vida Espiritual..