Nació en Devesa de Curueño (León) en 1907. En noviembre de 1922 ingresó como novicio en Solsona y en Valencia cursó los estudios eclesiásticos hasta el año 1930 en que fue ordenado sacerdote.
Estaba en sus primeros años de vida sacerdotal, y ejercía como profesor de los aspirantes al hábito en Ia Ordeen. Formaba parte de la Comunidad de Calanda, de carácter severo, lo era con todos pero más consigo mismo. Aunque resultase un tanto duro, supo moldearlo hasta el punto de forjar un comportamiento jovial y muy agradable .
Parece ser que era de los que veían con mayor objetividad la conflictiva situación social. Entre bromas y verdad se despedía a veces aludiendo a la eternidad. Su ingenio vivo y penetrante, cultivado con un estudio constante, hizo de él un excelente profesor. Dada su gran jovialidad de ánimo, hablar o tratar con él era agradabilísimo a pesar de la dureza de carácter que lograba frenar.
Al llegar la persecución fue de los primeros en ser detenido, junto con otros dos miembros de la Comunidad. Fueron llevado a la comandancia de Alcañiz donde los milicianos quisieron matarles ya. De momento los liberó la energía del comandante militar que exigió fuesen devueltos y juzgados en Calanda, de donde procedían. Fueron los tres primeros frailes que entraron en la cárcel. Después les fueron agregados los demás, a medida que los apresaban, hasta completar número de siete dominicos que habían quedado en el pueblo. Recibieron la palma del martirio comunitariamente como habían vivido durante años. Era el 29 de julio y tenía 29 años.